El gobierno nacional publicó en el Boletín Oficial el decreto que declara la "Emergencia Nacional en Adicciones" que regirá, en principio, hasta 2018 con el objetivo de "atender al abordaje integral" de la problemática con acciones que tengan como eje la prevención, el tratamiento y la inclusión social.
La iglesia a nivel nacional prendió la luz de alerta, y el gobierno central tomó el guante: la medida permitirá disponer de fondos y herramientas para combatir el flagelo y contener a las personas que cayeron en el consumo, y que también alienta a los que decidieron enfrentar esta casi titánica misión.
Alcohol y marihuana y una casi nula efectividad en el trabajo en red, es el primer diagnóstico que nos dejan el padre Héctor Herrera y el terapeuta Fernando Dolcera, miembros de la pastoral de drogodependencia de la Diócesis de Neuquén, quienes realizan su tarea en la parroquia Santísima Trinidad y Nuestra Señora del Neuquén, en calle Novellia y Río Gallegos, del gran Neuquén Norte.
Ellos participaron puntualmente del análisis que llevó la Iglesia a las autoridades de gobierno.
Ambos, junto a un reducido equipo interdisciplinario intentan contener y sobre todo, buscar los por qué del consumo. "No nos interesa tanto la sustancia, sino la persona", expresaron.