Según comentó una de las empleadas del lugar, María Luisa Bravo, entre padres y educadores decidieron no recibir a niños hasta que la provincia no tome alguna acción respecto a las plagas que invadieron este lugar.
"Las autoridades se pasan la pelota entre ellos y no tenemos respuesta”, dijo la mujer, quien agregó que "debimos tirar toda la comida almacenada por la increíble cantidad de cucarachas que se detectaron”.