Por tal motivo, se interrumpió de forma momentánea la impulsión de agua potable para proceder a la reparación de la cañería. Los trabajos están a cargo de personal del EPAS y demandarán entre 4 y 6 horas.
Durante esas tareas, se espera que los barrios del oeste de la ciudad, alimentados desde la cisterna del barrio Gregorio Álvarez, no se vean afectados, más allá de una leve disminución en la presión, ya que dicha reserva también está alimentada desde el norte por el sistema Mari Menuco.