La jueza de instrucción María Florencia Caruso procesó a Jaime Flores y a Juan Carlos Benilla, por una serie de incidentes ocurridos el último año, y de los que fue víctima el intendente de Cipolletti, Aníbal Tortoriello.
Fuentes judiciales destacaron que durante aquella jornada de furia, no sólo les habrían provocado daños a su vehículo y a la Municipalidad, sino que además le habrían proferido amenazas tanto para obligarlo a concretar el tendido eléctrico del barrio Costa Esperanza como para que les diera subsidios y alimentos.
Se indicó al respecto que Flores es referente del sector de Costa Esperanza en el barrio Las Perlas; y Benilla lo es del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD).
Inicialmente, la Fiscalía imputó a 14 personas, luego fueron sobreseídos 12 y ahora, en su carácter de jueza subrogante del Juzgado N 4 de esa ciudad rionegrina, Caruso los procesó como supuestos coautores penalmente responsables del delito de "coacción agravada”.
Para resolver la situación procesal, la jueza consideró los videos de las cámaras de seguridad que tiene instaladas el municipio y las declaraciones testimoniales, no sólo del intendente y de los demás funcionarios municipales, sino también de otras personas que presenciaron la manifestación.
Se dijo, además, que durante la jornada en la que confluyeron ambas protestas, parte de los manifestantes desinflaron las ruedas delanteras del vehículo del intendente y provocaron daños en la vía pública con pintadas de aerosol. Luego unas treinta personas ingresaron al edificio municipal donde realizaron pintadas y amenazaron con prender fuego. Dicen que aquel día, Tortoriello discutió con una vecina y cuando advirtió que otra lo filmaba con su teléfono celular, le pegó un manotazo y se retiró gritando "esto es un delito, esto es una extorsión”.