Más allá de las promesas de megainversiones en las actuales concesiones, renegociación de áreas y compromisos de incrementos de producción, la realidad es que la actividad hidrocarburífera no solo sigue estancada sino que se sigue profundizando la baja de equipos llevándolos a las bases de las empresas a la espera de una reactivación.
Según un informe reservado que circula entre los directivos de las empresas petroleras en junio pasado había en actividad en la cuenca neuquina, -realizando tareas de perforación, workover (terminación de trabajo) y pulling- unos 86 equipos, es decir 19 menos que en junio del año pasado.
Lo grave de estos números es que con cada equipo que se baja del campo, cientos de trabajadores permanecerán en sus hogares cumpliendo tareas algunos días de la semana y otros directamente irán a parar a la calle.
Este escenario conlleva además daños colaterales tales como salarios más bajos, menor capacidad de compra, menos ahorro y un golpe directo a la actividad comercial.
El informe precisa que había 44 equipos perforadores en actividad en junio del 2016, mientras que ahora hay 37, es decir siete menos.
En cuanto a equipos de workover se pasó de 38 a 33 mientras que los destinados a pulling cayeron de 23 a 16.
A la hora de analizar el comportamiento de la actividad según las empresas, YPF, la operadora más importante en la cuenca neuquina por su volumen de trabajo, tiene en junio de este año 51 equipos en operación, es decir 17 menos que en igual mes del año pasado.
Otra empresa que ha bajado equipos es Pluspetrol, con tres menos en pullling aunque mantiene el mismo nivel en perforación y workover.