La renovada guerra política entre el gobierno provincial y el municipal, con eje en el EPAS y sus infortunios (que en realidad son los infortunios de la ciudadanía) entró en un nuevo nivel este lunes, cuando se tuvo la constatación que el intendente Horacio Quiroga no disimularía la situación, sino que la potenciaría todavía más.
Como se sabe, el EPAS y el concejal del MPN Alejandro Nicola impulsaron el fin de semana una dura crítica al gobierno de Quiroga, al que acusaron de no conocer lo que está bajo el suelo capitalino, reclamándole de paso más de 600 mil pesos por la rotura de caños causada por trabajos que se hacen en la obra del metrobus.
Fue, literalmente, la gota que rebasó el vaso. Quiroga impartió la orden de no dejar pasar ninguna falencia del EPAS, y que se hicieran públicas. Así, comenzó a martillar desde las redes sociales con videos y fotos de distintos lugares de la ciudad en los que se registran pérdidas de agua o de cloacas…que, como se sabe, lamentablemente son muchos.
“Basta. Me tienen podrido”, dicen que masculló el Intendente mientras se calzaba nuevamente el traje del combate, en un contexto políticamente enrarecido, y tras recorrer la pavimentación de la calle Linares, en su conexión con el Paseo de la Costa, que se inaugurará justo para la Fiesta de la Confluencia.