El ingeniero Oscar Rossi vive en Leguizamón y Lilé, barrio Río Grande, casi llegando al Paseo de la Costa. Allí, su vivienda sufrió reiterados ataques. El último, el sábado por la noche. Una gran piedra astilló uno de los ventanales de su vivienda.
Rossi participa desde hace años del Consejo Asesor de Planeamiento del municipio capitalino (CAECyP). En tal rol, ha impulsado diversos cuestionamientos a obras y procederes. No es la primera vez que su vivienda y su automóvil resultaron atacados. Se limitó entonces a denunciar problemas de inseguridad del barrio. Pero ahora, ya cree que hay algo personal. La gota (o la piedra) rebasó el vaso.
“Volvieron a atacar mi casa. Otra vez destrozaron la ventana del comedor”, denunció el profesional, al dar cuenta de varios ataques registrados en los últimos meses. “Ya no puedo pensar que es casualidad, creo que tengo derecho a imaginar que es algo como un mensaje mafioso, o una casualidad tan grande que no se puede creer”, dijo Rossi.
“No me voy a retractar de las cosas que hago, voy a seguir por el mismo camino”, avisó el ingeniero, de activa participación en cuestiones ciudadanas.