Es muy común -y especialmente en el caso de los desconfiados- que las compras por Internet generen alguna duda. La sensación no es infundada, ya que puede fallar y de hecho falla, como le ocurrió a una vecina de Cipolletti.
La mujer se contactó con Ruffino Muebles y le encargó un vajillero abierto de 1,50 por 1,80 metros de color blanco con herrajes.
El 8 de junio de 2017, el comercio cotizó el trabajo en 7.990 pesos e hizo el juramento de que estaría listo 21 días después.
Entusiasmada, la mujer realizó la transferencia pactada y le facilitaron un número de teléfono para continuar con la gestión.
Transcurrido el plazo de entrega, comenzaron las excusas. Primero le hicieron saber que los días no eran corridos, sino hábiles; pero tampoco los cumplieron. Entonces la mujer realizó la demanda y, ahora, el Juzgado de Paz de esa ciudad le ordenó al comercio que la indemnice con el pago de 14.915,23 pesos.
La mujer contó que se comunicó “infinidad de veces” por vía telefónica y mediante mensajes de texto, pero lo único que consiguió fue una acumulación de pretextos, muchos de ellos inadmisibles.
Es más, el comercio tampoco concurrió a la audiencia pactada por la Oficina Municipal de Información al Consumidor, ni se presentó en el Juzgado de Paz, según dijeron fuentes judiciales.
Luego, al momento de resolver, la jueza Gabriela Lapuente concluyó que quedó acreditada “la falta de colaboración y desentendimiento del problema”.