La historia dada a conocer por el diario español El País donde la Banca Privada de Andorra rechazaba en agosto de 2008 la apertura de dos cuentas a Jorge Sapag y Guillermo Coco por un total de 5 millones dólares,tiene un sinfin de actores secundarios en común y hechos por demás coincidentes cronologicamente
Ese fue el año en que la provincia de Neuquén inició la prórroga de las concesiones hidrocarburíferas y que tuvo a YPF como su primera beneficiaria y a Petrobras como la última de ese año.
Fue el año además en que la familia Eskenazi desembarca en YPF a través del Grupo Petersen.
El documento que acompañó la investigación del diario menciona a Claudio Levy como el “abogado y asesor en estructuras jurídicas” que les habría recomendado la maniobra y a Alejandro Kladniew como una “persona relacionada a ambas partes” que habría realizado una “visita personal” a la sede del banco en Uruguay y manifestado “conocer la plaza de Andorra”.
Sorpresivamente el abogado Levy aparece vinculado al año siguiente con otro personaje de la industria petrolera con antecedentes en Neuquén. Se trata de Miguel Schvartzbaum, dueño de Petrolera argentina, y quien fue presentado al inaugurar una refinería en Plaza Huincul como el exitoso empresario modelo cuando Sapag estaba al frente del Ejecutivo.
Levy junto a Schvartzbaum y al vicepresidente del BICE Claudio Fernández estuvieron el mediodía del 26 de noviembre del 2009 en el Ministerio de Economía para presentar un proyecto de inversión.
Los planetas se alinearon para que el negocio petrolero prospere en el 2008, cuando el gobierno provincial emitió el 23 de mayo de ese año decreto 822 por el cual se iniciaba nueve años antes de que finalicen el proceso de renegociación de las concesiones hidrocarburíferas.
El decreto, que lleva la rúbrica de Sapag establece “Autorizar a la Secretaría de Estado de Recursos Naturales, a efectuar, por única vez, la convocatoria pública de empresas concesionarias de explotación en áreas hidrocarburíferas otorgadas por el Estado Nacional, que estén interesadas en su inscripción en el Registro Provincial de Renegociación de Concesiones de Áreas Hidrocarburíferas, en el marco de la legislación nacional y provincial vigente."
A la hora de seguir sumando coincidencias, el documento del Banco de Andorra tiene fecha del 6 de agosto del 2008.
Pero el día anterior, es decir el 5 de agosto la petrolera YPF presentó al gobierno Neuquino una nota mediante la cual solicita la inscripción en el Registro Provincial de Negociación de la extensión de las Concesiones de Explotación de Áreas Hidrocarburíferas.
El 12 de septiembre se reúne la comisión técnica para comenzar a negociar con YPF. La conformaba Héctor Mendiberri, Juan Carlos Nayar, Alex Valdez, José Gabriel López y Ricardo Esquivel por la provincia mientras que por YPF lo hizo Antonio Gomis Saez. Rápidamente el 9 de octubre la Legislatura provincial sanciona la ley 2615 y en el primero de los anexos de la Ley se incorpora la renegociación con YPF.
Las concesiones a las cuales se le extendían los plazos de explotación eran Cerro Bandera, Señal Cerro Bayo, Chihuido de la Sierra Negra, El Portón, Filo Morado, Octógono, Señal Picada – Punta Barda y Puesto Hernández.
En esa prórroga, YPF se comprometió donar a la Provincia en concepto de Responsabilidad Social Corporativa durante la vigencia de las concesiones de explotación la suma total de u$s 20 millones para contribuir en Neuquén al desarrollo en materia de educación, medio ambiente, salud, cultura, ciencia e investigación, energías alternativas y desarrollo comunitario, pagaderos durante los años fiscales 2008, 2009 y 2010, en veinte cuotas iguales y consecutivas de u$s 1 millón. A requerimiento del gobierno neuquino los aportes se destinarán a los Fideicomisos o Fondos Fiduciarios que se crearán a tal fin.
Asimismo, la administración provincial se comprometió a informar regularmente y participar a YPF del destino dado a los fondos invertidos en los rubros mencionados.
Pero lo ocurrido en ese año es tan solo de la antesala de lo que se conoció posteriormente como el negocio inmobiliario de áreas petroleras con la incorporación de la provincial G&P y que tuvo a Petrolera Argentina como una de sus protagonistas a través del área La Amarga Chica.