El doble femicidio en Las Ovejas marcó un antes y un después en la provincia, en relación a la violencia de género y el rol del Estado: quedó una sensación en el colectivo popular de fracaso de políticas públicas. Lorenzo Muñoz se suicidó poco después de asesinar a Carina Apablaza, su ex pareja y a la hija de ésta, Valentina, el 22 de febrero pasado. Un caso como tantos de reiteradas denuncias, un final anticipado y un Estado que llegó tarde. Ese fue el disparador para anunciar la creación de una unidad que atenderá a los varones violentos. Es decir, se admite que no alcanza con la atención a la víctima sino que es necesario hacer foco en el hombre, quien sino, repite en otras relaciones el mismo círculo vicioso. Y así, no bajan las estadísticas.
Mauro Andrade, quien hasta ahora estaba al frente de la dirección de Masculinidades del ministerio de Ciudadanía, se hará cargo de la flamante Unidad. Junto a Angélica Riquelme, también parte del equipo, estuvo en Noticiero Central y anticipó el universo con el que se encontraron en el armado del dispositivo. “La intención es atender no sólo a aquellos varones denunciados sino también a quienes observan que están actuando mal y piden ayuda. La experiencia del servicio da cuenta que se puede modificar el accionar, porque cuando hablamos de violencia no hablamos de enfermedad sino de conductas aprendidas”, consideró Riquelme. En ese tren, dijo que en muchos casos se atiende a la mujer, víctima de violencia y a su entorno, pero ese hombre violento repite el modelo en tres y cuatro relaciones posteriores. “Esto hace que el daño se perpetúe en el tiempo y no nos permita reducir los índices de violencia de género. El número de femicidios también es alto a nivel país y provincial”, sostuvo.
A su turno, Andrade admitió que tras el doble femicidio de Las Ovejas, la sensación de la comunidad fue de malestar porque sentía que no se había hecho justicia. “Muñoz se fue sin pagar”, opinó. “En algunas localidades el miedo es palpable y como en el caso de Las Ovejas, observamos que muchas veces las distancias institucionales favorecen la impunidad; las leyes en sus textos son buenas pero hay que aplicarlas. Y las políticas públicas hay que llevarlas a todos los rincones de la provincia”, agregó Riquelme.
En cuanto a las estadísticas, el observatorio de violencia provincial arroja números alarmantes: el último informe corresponde al período Julio-Septiembre de 2017, donde 2.472 mujeres padecieron situaciones de violencia; en promedio se recibieron 23 denuncias por día. Otro dato del mismo período: el 91% de los registros informados corresponden a mujeres que han sufrido violencia más de una vez, lo que constituye un considerable factor de riesgo.
En este sentido, Andrade comentó que si bien no es un efecto masivo, muchos hombres en el último tiempo acuden a pedir ayuda. “No podemos quedarnos con las estadísticas. No sólo hay 23 denuncias por día sobre violencia sino que cuando observamos una manzana, 1 de cada 10 mujeres, recibió violencia”, consideró Andrade. Y aclaró: “De ninguna manera, este dispostivo para atender a los hombres violentos, reemplaza las sanciones previstas por ley. Por lo tanto, no permite la admisión de varones que hayan cometido delitos sexuales, se trate de ofensores sexuales adultos como adolescentes”.