Hace 30 años atrás, el barrio San Lorenzo era uno de los más poblados y sufridos de la capital debido a las sucesivas crisis económicas que ocurrieron en el país. Para colmo de males, la demanda era enorme dada la extensión que tenía el barrio: al norte limitaba con Colonia Rural Nueva Esperanza y al oeste limitaba con Plottier. Aníbal Ferrari, un ex integrante de la comisión vecinal, afirmó sin tapujos de que no se podía dar tratamiento a todos los temas, por lo que se delimitó nuevamente y a, partir de ahí, se constituyeron San Lorenzo Norte y Sur.
Esfuerzo, persistencia, horas de trabajo y dedicación son palabras que supo silabear perfectamente este barrio. Sin embargo, no todo es color de rosas porque la violencia de género se potencia cada vez más y para eso la Policía ha robustecido el trabajo conjunto con la oficina de violencia de la Justicia. El dato más fuerte es que muchos hombres radicaron diversas denuncias en contra de sus mujeres por violencia psicológica y también hay abuelas que no quieren denunciar a sus hijos que la golpean. Si bien es cierto este tema es tratado en la comisión barrial, las abuelas no se animan a denunciar.
"Desde mi parte siempre he logrado respuestas y ayudas desde afuera. Desde la Secretaría de Derechos Humanos nos han ayudado a resolver varios casos", reveló Jessica Rosales, cabo de la Policía. Al mismo tiempo, reveló que otra manera de violencia es la que utilizan algunas mujeres cuando les impide ver a sus maridos ver a sus hijos.
Estas denuncias preocupan cada vez más a los vecinos de San Lorenzo Norte, pero las comisarías permanecen abiertas las 24 horas como para tratar la problemática. Si bien es cierto, según el comisario Gustavo Origuela, la actividad delictiva cayó notoriamente, la violencia de género es una constante y para eso habrá que trabajar mucho.