“Lo de anoche fue muy triste. A las 4.30 vinieron a golpear mi puerta para traerme a las siete criaturas porque se les mojaron los únicos cuatro colchones y toda la ropa que les habían dado el fin de semana. Adentro de la casilla les llovía como afuera”. La dramática imagen la brindó Mónica, referente de la toma del barrio Ferri, de Cipolletti, al hacer referencia a la situación de los 14 integrantes de una familia que viven en una precaria y diminuta casilla levantada con maderas, unas pocas chapas y nailon.
Un equipo de 24/7 Canal de Noticias estuvo el miércoles con la familia en cuestión y reflejó una historia impactante, en un contexto de miseria. Emanuel Pereyra, su mujer, su cuñada, su cuñado y 6 niños que van desde los 4 meses a los 12 años de edad, viven hacinados en dos habitaciones construidas con maderas y cartones que no soportaron la lluvia que comenzó en las primeras horas de la madrugada.
Hoy Mónica, referente de la toma Ferrocarril de la zona de Ferri –ubicado en calle San Luis hacia el Norte-, describió el drama que vivieron los Pereyra cuando a las 4.30 de la madrugada con siete criaturas a cuesta le fueron a golpear la puerta. Estaban empapados y muertos de frío. Nada seco tenían en la casilla para echarse encima o cobijarse. “Me pidieron que les tenga los niños” dijo Mónica angustiada, porque “adentro se les llovía como afuera”. Se quedaron sin colchones –los únicos 4 que tenían se les mojaron- y sin la ropa que les donaron durante el fin de semana cuando se conoció la situación en la que están viviendo. Por eso Mónica volvió a acudir a la solidaridad de los vecinos.
Los Pereyra perdieron las esperanzas de que su situación cambie. “Nos sentimos abandonados por el gobierno y por el Estado”, confesaron.