El 30 de agosto de 2012 fue un día maldito en la vida de un operario de la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB), cuyo nombre no es necesario publicar.
Tal como lo había hecho en muchas otras ocasiones, se encontraba trepado a un poste trabajando sobre una línea de baja tensión. Lógicamente, conocía al detalle los riesgos a los que se exponía, y es por ello que tomó todos los recaudos.
Tenía los trepadores y estaba asegurado con el cinturón. Pero justo en el momento en que desenganchaba los cables, el poste se quebró y se vino literalmente abajo destrozándole una de sus piernas.
El poste se quebró en la base. Es decir, en su punto más vulnerable por la humedad, los hongos y la consecuente degradación de la madera. No es extraño que así suceda y se sabe que debe revisarse, pero en fin, sobrevino la desgracia.
Esto ocurrió en el barrio Arrayanes, mientras los operarios se disponían a cambiar la ubicación de dos postes. De repente todo se tornó vertiginoso y cuando quisieron acordar el poste estaba en el piso y el operario debajo de él.
El golpe fue terrible. Y las consecuencias espantosas: severa fractura de tibia izquierda, también de la cabeza del fémur y de la estructura de la rodilla izquierda, con destrucción de 16 centímetros de hueso, además de fractura y aplastamiento de la vértebra lumbar.
Luego de las primeras atenciones, necesitó de cirugías de alta complejidad y traslados en avión sanitario a la ciudad de Buenos Aires.
Ahora, siete años más tarde, la Cámara Laboral Primera de Bariloche condenó a Prevención ART y a la CEB a que lo indemnicen con un monto que supera el millón de pesos y al que le deberán agregar intereses.
El Tribunal está integrado por los Jueces Juan Lagomarsino, Rubén Marigo y Marina Venerandi.