Bariloche vivió este domingo una de las veladas más intensas de la 55ª Fiesta Nacional de la Nieve, marcada por la coronación de la nueva Reina y por un espectáculo musical que convirtió al Centro Cívico en un auténtico carnaval popular.
La emoción se apoderó del público cuando se anunció que Tiziana Merino fue elegida Reina Nacional de la Nieve 2026, acompañada por Delfina Tagliani como Primera Princesa y Lucía Vargas como Segunda Princesa. “La coronación desató abrazos, sonrisas y felicitaciones en una escena cargada de emoción”, destacaron desde la organización. La banda fue colocada por el intendente Walter Cortés, la corona por el gobernador Alberto Weretilneck y las flores por el secretario de Turismo de la Nación, Daniel Scioli.
La comunidad acompañó masivamente a las diez candidatas que participaron de esta edición, quienes compartieron semanas de actividades previas y vivieron juntas el camino hacia la elección.
La actual Reina 2025, Agustina Rodríguez Vida, junto a sus princesas Camila Covichi y María José Fuentealba, estuvieron presentes para dar continuidad a la tradición y marcar el inicio de una nueva etapa para las representantes elegidas. Cortés subrayó la importancia de mantener vivas las propuestas que forman parte de la identidad cultural de Bariloche: “La Fiesta Nacional de la Nieve reúne a distintas generaciones y fortalece nuestra historia”.
El cierre de la jornada tuvo un marco épico: mientras caían copos de nieve, el escenario principal recibió a Los Auténticos Decadentes, que desplegaron más de tres décadas de trayectoria con un show desbordante de energía. Con su mezcla de rock, ska, cumbia y ritmos latinos, la banda convirtió la fría noche patagónica en una caldera de baile y pogo.
Miles de vecinos, familias y turistas colmaron la plaza central y se entregaron a una verdadera maratón de fiesta popular. Himnos como La Guitarra y El Murguero se transformaron en coros multitudinarios, demostrando que la música decadente no entiende de edades ni de temperaturas.
La 55ª edición de la Fiesta Nacional de la Nieve dejó una noche que quedará grabada en la memoria de la ciudad: coronación, tradición, identidad y un recital que convirtió el invierno barilochense en un verano eterno.