Por Carla Barbuto
Ríos y lagos congelados, cañerías de agua trabadas por el hielo, calles y rutas cortadas por la acumulación de nieve. Es un paisaje inusual, al menos en los últimos años, para la Patagonia. ¿Cómo se explica este invierno gélido?
Desde Madrid, el meteorólogo a Allen, Enzo Campetella nos saca las dudas. “La explicación de esta situación está dada por un gran bloqueo en la circulación atmosférica. En el Pacífico sur, en una zona donde siempre transcurren grandes sistemas de baja presión, se ubicó un potente anticiclón de bloqueo que hizo que la circulación cambiara durante varias semanas”, comenzó explicándonos el experto.
“Este sistema, interactuando con bajas presiones que se ubicaban en al Atlántico permitió que varias oleadas de aire antártico llegaran a cubrir la Patagonia. Varias de ellas, por la circulación que tuvieron, se sumaron a aire marítimo que aportó la humedad necesaria para que se desarrollen nevadas intensas, persistentes y recurrentes. Por el norte de la Patagonia estuvieron pasando en altura sistemas de baja presión que eran desplazados por el bloqueo, lo que ayudó al desarrollo de precipitaciones desde el centro de Chubut al norte”, continúa Enzo.
¿Se podía prever?, preguntamos y la respuesta es categórica: No. “Los modelos de estimación climática solo permiten tener una visión de algunos parámetros en relación a los promedios históricos, por lo que prever condiciones de nieve con mucho más que 20 días tiene altas chances de error. El modelo europeo de pronóstico está trabajando con una corrida en beta a 46 días, y en este caso anduvo muy bien adelantando el bloqueo que produjo esta situación con más de 25 días de anticipación”, nos dice.
Mientras vemos las imágenes que muestran escenas de -20 grados nos preguntamos si el frío extremo se debe paradójicamente al calentamiento global. Enzo nos explica que “este tipo de situaciones son totalmente normales, no están necesariamente relacionadas con el cambio climático, aunque serán necesarios algunos estudios para confirmar esto”.
“En primer lugar, este tipo de situaciones forman parte de la variabilidad típica del clima en esa parte de Sudamérica, con una recurrencia de alrededor de 2 décadas. Si es cierto que este bloqueo ha sido muy intenso y persistente”, admite el meteorólogo.
Entendemos las explicaciones de Enzo, pero miramos las postales (algunas dolorosas) de la Patagonia helada y no podemos dejar de pensar que quizá recordaremos a este invierno con pocas sonrisas.