Una historia de película. Se trata de Pooh y una familia europea. La familia Cranmer había viajado el 6 de febrero a Buenos Aires y en su estadía por la Argentina el osito de nombre Pooh se extravió.
El peluche en cuestión no era un peluche cualquiera. Scott Cranmer explicó en una publicación que publicó en su cuenta de Facebook que el osito había sido suyo desde pequeño. Lo había conservado durante más de 30 años y ahora lo había "heredado” su hijo Woody.
Scott pidió ayuda en Facebook, y consultó también en los aeropuertos de Ezeiza y el de Londres en las áreas de cosas perdidas, sin ningún resultado. Días más tarde, se contactaron con él desde la aerolínea para informarle que habían dado con el osito, que se llama Pooh, y que efectivamente estaba en el sector de cosas perdidas y encontradas de la aerolínea, aguardando para reencontrarse con su dueño.
Ese día comenzó la aventura del muñeco, un viaje de 11.400 kilómetros. Los empleados de British Airways registraron tanto los preparativos como el momento del viaje de Pooh, hasta el reencuentro en el aeropuerto con su familia.
La divertida aventura de Pooh se retrató en fotos. Se puede ver al osito en diferentes situaciones, junto al comandante viendo la ruta a casa, haciendo el check in, preparado para embarcar con su boarding pass y hasta subiendo al avión, con ayuda de dos empleados.
Una historia con final feliz.