Por Mime Mascaró
A través de una convocatoria por redes, recopilamos recuerdos y anécdotas para la construcción de este humilde Inventario de Cucos y Miedos de la Región del Alto Valle. Una mirada nostálgica, compiladora, y un tanto reinvindicatoria a los personajes tenebrosos que de grandes se volvieron parte de nuestros tiernos recuerdos de niños.
Oda al cuco. (La reivindicación)
Llega Halloween y todos se vuelven un poquito insoportablemente yanquis.
Quisimos aprovechar la oportunidad para proponer una reconstrucción colectiva de los miedos que nos acompañaron de niños.
Pero no buscábamos esas leyendas de larga prosapia escritas en libros de historia. No.
Queríamos saber de esos cucos de bata y rulero que vivían sólo por la siesta; de esos que recordamos a carcajadas en la sobremesa familiar dominguera y que tenían más que ver con formas poco ortodoxas de dudosa pedagogía que desplegaban nuestros padres y abuelos para mantenernos dormidos y a salvo en momentos oportunos.
El resultado nos impactó.
A pesar de lo vernáculo del origen de cada uno de estos entes, hemos podido identificar a travéz de las respuestas de los lectores distintas clases de cucos, y desde ahí hemos construido esta tipología basándonos en ciertos usos y costumbres implicados en su creación y destino.
Tipologías de cuco:
1- El cuco útil
Analizando las respuestas recibidas, hemos podido identificar la 1ra. tipología de cuco: el que resulta funcional a los objetivos de padres y madres, quienes -buscando mantenernos alejados de ciertos peligros, o en pos de lograr el descanso diario infantil-; no dudaban en amedrentarnos apelando a historias escabrosas.
Dentro de esta categoría ubicamos testimonios recibidos como:
- El monstruo del Parque Industrial, “Yo me acuerdo cuando veníamos en el auto, volviendo de algún viaje a la Cordillera y era de noche. Íbamos por la ruta que va a Centenario a la altura del Parque Industrial y empezaba el tráfico, entonces para que nos calmemos, para que nos quedemos quietos nos decían nuestros papás que nos quedáramos tranquilos porque podía aparecer el Monstruo del Parque Industrial.
Me acuerdo que íbamos en la ruta y que mi viejo dijo: ¡Ahí está! Y todos estábamos convencidos –mis hermanos y yo- de que lo habíamos visto en medio de la ruta y que salió corriendo. Era como una especie de lobizón, un hombre grandote, peludo, negro que se aparecía en el camino. Entonces siempre cuando íbamos en la ruta era: `quédense tranquilos que viene el monstruo del Parque Industrial´”. (Testimonio de una lectora que prefiere mantener el anonimato).
- La retroexcavadora-come-chupetes de Cipolletti: “En el año 1975 cuando era casi una niña, vivía en las calles Chile y Esmeralda, en Cipo. Las calles todavía eran de tierra. Por eso después de días de lluvia era común que pasara la retroexcavadora. Yo tenía pánico del ruido del motor y me escondía debajo de la falda de mi mamá buscando protección. Un día, yo ya con una edad suficiente como para dejar el chupete -cosa que aún no había hecho- mi mamá en un rapto de desesperación me lo saca y lo tira a la calle, mientras pasaba la máquina,y me aseguró que la máquina se lo había tragado. Desde entonces al miedo por ese monstruo de metal le sumé el odio por haberse comido mi chupete” (Otra lectora aporta su cuco de la infancia).
- El carrito blanco de helados .El carrito blanco de los heladeros es un clásico del folclore de los cucos del interior del país. Con variaciones en los relatos que los hacen propio a cada zona, es difícil no encontrar un barrio en el que no haya sido señalado como la razón de todos los males:“Mi cuco de la infancia era el camión blanco que se llevaba a los nenes. Era en serio. Nos hacían creer eso. Y en el barrio nos quedábamos todos arriba de los árboles a ver si lo veíamos a la noche. Seguro era para que volvamos antes de la noche”. (Nos cuenta un lector que prefiere guardar el anonimato, suponemos por temor a la represalias del vehículo maldito).
2- El cuco adaptación libre de monstruos universales
Hay historias universales de cucos que van mutando según dónde se las cuenten, y que se van adaptando a cualquier escenario. Personajes macabros que partiendo de un mito universal, o leyenda regional; en su lucha por subsistir en el inconsciente colectivo, se adaptan a cada zona en particular para no morir en el olvido.
- Así, por ejemplo, cuando nos cuentan la historia de una “culebra mágica en un supermercado de Neuquén –con sucursal en Cipolletti-“(aporte de lector), es innegable la reminiscencia a la leyenda de la Anaconda del Limay; (la historia de la anaconda que creció en un sótano y anda libre por el Limay comiendo animales y gente, que después de llegar a la prensa saltó al mundo en miles de reversiones caseras).
- Y otro tanto sucede cuando nos acercan historias sobre misteriosas mujeres de blanco, con claros ecos del macabro cuento universal del Cadáver de la Novia.El clásico cuco del espíritu del cadáver de una novia, en la Región, se adapta y se conoce como "La chica de Zakoga" o "La chica de blanco". Este fantasma está emplazado en el imaginario del Alto Valle dentro de la historia conocida como El fantasma de la Torre Tallero . Los historiadores cuentan que la Torre fue levantada a pedido del poeta Eduardo Tallero como un acto de amor a una mujer. Actualmente muchos son los que afirman - entre ellos, varios de nuestros lectores - que aquella casa guarda el fantasma de su enamorada y que muchas veces el ánima sale a enamorar y a espantar desprevenidos.
“La chica de la mancha en el vestido blanco. Un chico la conoce en un boliche. Está con ella y después la lleva a su casa. A las días vuelve a su casa para verla y le dicen que hace 10 años había fallecido”. Nos cuenta un lector desde Plottier.
Esta historia continuará
Hasta aquí llegamos por hoy con este Inventario de Cucos y Miedos del Alto Valle, -como toda historia que trate sobre los miedos, esta también maneja el misterio y el suspenso-.
Mañana conoceremos las 2 tipologías restantes: el Cuco Nacido y Criado (el cuco más perturbador de todos. La posibilidad de que el cuco viva entre nosotros, junto a nosotros, que sea uno de nosotros, es desquiciante). Y el Cuco AC/DC (Antes del Cuco, Después del Cuco), ese que no causa ternura y que una vez oída su historia, jamás se la podrá olvidar.
(Continuará)
(Agradecimiento especial a Gisela Gonzalez por sus gestiones informativas)