El misterioso iceberg rectangular de la Antártida, cuya forma era casi perfecta y angular (como si hubiera sido cortado con una sierra) fue fotografiado por Jeremy Harbeck, un especialista de un programa de investigación de la NASA.
Al principio se asumió que el iceberg se había formado recientemente, sin embargo, luego de analizar imágenes y datos satelitales la agencia espacial estadounidense NASA explicó que el iceberg se separó de la barrera de hielo Larsen en noviembre de 2017, solo unos meses después de que el A-68, un bloque de hielo mucho más grande, también se separara del glaciar. En aquel momento, el iceberg tenía unos 4 kilómetros de largo y se fue moviendo en dirección norte.
Desde entonces, el gran bloque de hielo viajó varios kilómetros y probablemente adquirió esa forma tan inusual debido a los choques con otros hielos gigantes, y según la NASA, continuará desplazándose hacia el norte, donde finalmente se derretirá.