¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

De domos, tiny houses y la vida en un cascarón

Vivir en un espacio pensado para ser vivido, esa es la piedra fundamental de la nueva doctrina.
Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
Miércoles, 26 de septiembre de 2018 a las 14:41
PUBLICIDAD



Por Carla Barbuto

Se calcula que alrededor de 100 personas llegan a diario dispuestas a vivir bajo estos cielos. Muchos alquilan o compran departamentos en Santa Genoveva, tantos otros eligen algún barrio cerrado de Plottier y habrá quienes prefieran una chacra del otro lado del río. ¿Hay quienes se le animan a un espacio mini?

Mariano Salassa, quien se define como artista funcional, dedica sus días a evangelizar sobre las virtudes de respirar en un domo, una suerte de tiny house tan curva como la naturaleza misma. Y no lo hace solo, se suman Juan Pablo Torosi, amigo y socio, y  Ramiro Dell´erba, ayudante temporal en la ejecución de las unidades.

Belleza circular

¿Dijimos evangelizar? Si, cuando Mariano nos habla de su domo de madera, se refiere a emociones, a nuevas formas de habitar un espacio, a la interacción con un objeto artístico y, en definitiva, nos invita a cerrar los ojos y creer.

“El concepto del cascarón se viene trabajando desde épocas remotas en la arquitectura y encontré que ninguna otra forma la supera estructural y estéticamente. Es muy bello y provoca sensaciones acústicas y visuales hermosas en el interior, sin hablar del manejo de la luz y el sonido, que es maravilloso”, comienza entusiasmado.



Guillermo Lavergne y Jorgelina Freire también creen y actualmente cuentan con un domo de madera hecho para meditar. “Pude generar algo que estaba seguro que les iba a gustar. Me hablaron de sus necesidades, gustos, tradiciones, su forma de vivir y me contaron cosas… Pude crear en libertad sabiendo que iba a hacer  algo que les iba a gustar”, recuerda nuestro artista funcional.

¿Cómo es vivir en un domo?, preguntamos con curiosidad. “No hice un domo para vivir sino para vivirlo. Es un espacio de meditación, dotado de baño completo. Podría ser una vivienda pero no es el uso que se le está dando”, responde mientras lo imaginamos recorriendo mentalmente los espacios circulares de las paredes de madera pulida religiosamente.

“Vivir en un domo depende de la magia que vos le pongas, depende de la persona que lo habite y de su conexión con el espacio”.

Se despide y nos deja pensando en los domos de madera, en los patagónicos que meditan entre paredes curvas, y una hermosa tiny house creada como objeto artístico y funcional al mismo tiempo.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD