NIDO BLANDO

Lali, un fuego. Lerner, maestro

Confluyeron en la misma fiesta, mismo escenario, música distinta y un público de lo más diverso. Arriba y abajo, todo fue un show.
martes, 12 de febrero de 2019 · 17:43

La Fiesta de la Confluencia 2019 fue una gran celebración. Con la actuación de dos figuras muy diferentes, pero no menos importantes de la escena musical nacional, el día del cierre fue una real confluencia de públicos, de gustos musicales y de sonidos en el escenario. Alejandro Lerner “calentó motores” para que luego Lali Espósito, la apuesta fuerte del cronograma de los 3 días que duró el festival, haga el cierre musical dando paso al show en altura de Elevé.

Domingo, tasa tasa

La lluvia obligó a los organizadores (la Municipalidad de Neuquén) a reprogramar el cierre para el lunes 11 a partir de las 17 hs. ¿Contras? El lunes la gente labura, los que viajaron para el show debían volver a sus ciudades y toda la apuesta estaba hecha a superar ese domingo, el número de espectadores de la #FDLC2018. ¿Pros? Los puesteros del predio tuvieron un día más para recuperar lo invertido en el stand. Nada mal.

Por suerte, tanto Lerner como Lali pudieron reprogramar sus agendas y se quedaron para cerrar la mega fiesta. Y así fue. Con un cronograma ajustadísimo, el lunes tocaron los artistas locales Pía Mieres, La Rustika y Marité y el dúo Berbel y a las 20.30 subió el astro del piano, del canto, de la vida: Lerner. Pasadas las 22, hizo lo suyo la ¿nueva reina, del nuevo pop?

Los miserables

Durante la noche del domingo, Lali compartió un video contando a sus seguidores lo que hizo en el hotel tras la suspensión del show. Simpática, muy. Dijo: “Acá estamos, tratando de levantar las ganas que teníamos de hacer el show. Acá con un fernecito por lo menos para sentir que no somos tan miserables este domingo sin show. Mañana nos vemos a las 21.30” y agregó que a falta del show, Grammys y zapi (pizza) fue el plan.

Por su parte, Lerner también se dirigió a sus fans a través de sus redes con un mensaje casi cantado, al son de lo que tocaba en un el piano. “Llovió. Pero acá nos quedamos. Estamos calentando motores para hacer un poco de rock and roll. Se quedó toda la banda así que mañana Neuquén tiene su fiesta”. 

El gran día

Si lo que se quería de la fiesta era la confluencia de públicos de todo tipo, pues pulgar para arriba. Padres acompañando a hijas pre y adolescentes (muertas por Lali), mujeres de más de 40 listas para cantar “Volver a empezar”, amigos en banda con heladerita llena de “frescas”, familias enteras mateando desde sus reposeras y mucha, mucha seguridad.

Lerner tocó. Sus más de 45 años de trayectoria lo hacen un artista amado y respetado que recorre el escenario con la soltura de quien pasea por su propia casa. Por momentos no volaba una mosca. Había que disfrutar de esa satisfacción intensa que sólo duraría hora y media. Y, por momentos, no quedaba nadie sin cantar esas que sabemos todos como “Todo a pulmón” o “Después de ti”.

“Si quieren prender las lucetitas... es hermoso, somos miles y miles”, pidió al público antes de cantar sobre el final. Además, hizo gala de sus amigotes del mundo de la música con una anécdota con Luis Miguel: “un día Micky me invitó a su casa de Acapulco. Qué raro, no sabía que Micky tenía casa allí. Pensé que tenía casa en Miami”, comentó como humorada para luego contar que en ese viaje a México compuso canciones para el Rey Sol ("Dame" y "Nada es igual"). También hizo algún que otro chiste político con la virtud de aquellos que pueden hacer reír sin caer en ninguna grieta.

Lali es un fuego

El cierre fue de Lali. Luego de meses de rosca previa (que si debía o no debía venir, que si estaba o no a la altura del evento, que si el pañuelo verde o el pañuelo celeste, etc). Que sí, que no. Fue sí, y el show explotó.  

A pesar de que, según trascendió, había cierta preocupación por parte de la artista y su entorno por un posible escrache (anunciado en redes sociales por el debate pro y anti aborto), luego de reforzar la seguridad, Lali salió al escenario. Si estaba preocupada, no se reflejó en su performance. Su show fue fenomenal, con músicos en vivo, coreos, bailarinas, cambios de vestuario y gran despliegue tecno (pantallas, efectos y mezclas de sonido).  

Amada o criticada, Lali es un fuego. Donde pisa, quema. Causa furor (no por nada “Alteradas de Lali" se llama su Club de fans oficial). Ella es la recreación palpable del sueño de cualquier preadolescente de hoy. Es un ícono del nuevo concepto de “princesa” de estos tiempos: aguerrida, verborrágica, con una estética avasallante e impecable. Físicamente, es potente. Es fresca, simpática, descontracturada. “Chicos, el domingo sin show me mató”, dijo mientras señalaba a uno de sus fans que, desquiciado, gritaba piropos irreproducibles.  

Nenas de 8 años abrazando los carteles con la imagen de ella, adolescentes (varones y mujeres emocionados por igual), público LGBYT, pañuelos verdes y muchas madres de más de 30 que conocen sus canciones a través de sus hijas. El comentario de los sub-20: “LALI TE AMOOOOOOO”. El de los mayores de 30: "¿Qué dice la letra?”. Pero todos por igual bailaron con su música. 

Con 27 años, tiene una carrera ascendente y prominente. Cantante y actriz (del semillero de Cris Morena), acaba de grabar “Lindo pero Bruto” junto a la diva latinoamericana Thalía, recorre el país con su gira “Brava” y, con el desparpajo que la vuelve cercana y real, cerró la 8º Edición de la fiesta de los neuquinos.-

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