Nido Blando

De Bariloche a Viedma… ¡Y al mundo!

Esta es la historia de un viaje en balsa que todavía no zarpó. Un viaje que une por agua, Bariloche con Viedma. Un viaje que une pueblos y ciudades atravesados por los ríos Limay y Negro. Un viaje que, en realidad, sí comenzó, miles de veces, en la cabeza de Federico González.
lunes, 18 de febrero de 2019 · 13:39

Por Cecilia Russo

Fede tiene 32 años. Nació en Cipolletti, pero es un poco de Plottier, un poco de Córdoba, un poco santafecino, un poco de Chile y un poco del mundo, pues el horizonte de su vida es viajar. Hace un tiempo fijó su próximo desafío: navegar desde la naciente del Limay hasta llegar al mar con un fin medioambiental. ¿Cómo? Cruzando la Patagonia con una balsa reciclada.

“Trabajé un tiempo como profesor en una escuela pero sentía que no era lo que quería para mi vida. Y ahí me puse a pensar qué quiero hacer y qué me gusta hacer. Y la respuesta fue automática: viajar. Y el destino inmediato fue Madagascar. Pero tenía que encontrar cómo hacerlo y ahí se me ocurrió que podía ser en una balsa”.

Foto: La primera balsa descansa en el Río Traful luego de una prueba de navegación.

Este horizonte - que podría ser lejano o no - le puso delante de sus narices otro sueño: "En 2014, hice una con los materiales que tenía a mano, a orillas del río Ñirihuau en la localidad de Dina Huapi, sin saber nada de navegación ni de la legislación al respecto. Y así me embarqué en el Limay”.

Foto: "Así me embarqué en el Limay", recuerda Fede ese día. 

Del lado de la Ley

Fede cuenta que en estas primeras incursiones en balsa, pasó de todo: “tuvimos que escapar de Prefectura”. Luego del llamado de atención de Prefectura Naval en Bariloche – y sin ningún precedente sobre navegar con balsas construidas con materiales reciclados – comenzó a buscar el respaldo que necesitaba para poder navegar los ríos patagónicos y lo encontró del otro lado del charco.

En septiembre de ese mismo año, el Consejo de Estudiantes de Ingeniería naval de España (CEDEIN) presentó el proyecto “Crónicas de balsa” en el Congreso de Estudiantes de Ingeniería Naval. “Allí encontré el apoyo y el diseño de los planos de la embarcación, los cálculos de estabilidad y resistencia y el manual de montaje de la balsa reciclada”, explica Fede.

Y eso no fue todo. En 2017 el ingeniero naval Wegner Diem, otorgó los permisos de circulación de la balsa diseñada por el CEDEIN, asesoró y guió todo el proceso de armado de la embarcación de Fede en Bariloche.

Foto: Hace casi dos años, el ingeniero naval Wegner Diem dio el ok sobre los diseños y construcción de la balsa

Con todo este respaldo, consiguió la autorización para que la embarcación pueda navegar libremente por aguas argentinas.

Del lado del ambiente

Su proyecto, además de unir barrios, pueblos y ciudades a través de la navegación, es un movimiento de conciencia ambiental. “En cada pueblo donde desembarquemos, vamos a armar una balsa con materiales reciclados junto a la comunidad, con el objetivo de generar un taller de educación ambiental. Su principal característica es la gratuidad, para que todos puedan acceder y ser parte de esto”, enfatiza.

Foto: Neumáticos usados, troncos de descarte, unos nylons: plena construcción en Villa Llanquín, parada n°2.

Y luego destaca: “Mi objetivo principal no es ni que la balsa flote o llegue a destino, sino que tenga un sentido para cada comunidad, que sea un impulso para que las personas tomen conciencia y les genere algo adentro para hacer otra cosa”.

En su odisea de Bariloche a Viedma, Fede planea desembarcar en 13 pueblos como Villa Llanquín, Piedra del Águila, Plottier, Neuquén, y en cada punto construir una balsa junto con sus habitantes, con materiales que la misma comunidad haya desechado.  

Foto: Gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, pueden cambiar al mundo.

Todo por partir

En los próximos días, Fede estará zarpando desde la naciente del río Limay en Bariloche para conquistar su sueño, el de unir el río Limay, sus pueblos y el cuidado por el ambiente. En este sueño no importa de qué lado de la costa te pares, sólo hay que tener ganas de subirse a esta balsa Patagónica.

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