Por Mime Mascaró
Algún dia de diciembre de 1878. Buenos Aires. Los hombres, las mujeres y los niños tehuelches, mapuches, pampas y ranquel que logran sobrevivir al genocidio de la Campaña del Desierto, desean estar muertos. Al menos allá. Sus tripas en sus tripas. Con los suyos. Acá, la lucha es cruel, es mucha y es ajena.
Con cinismo marcial, antes de desmembrar sus cuerpos, el fatídico ejército de Roca desmiembra sus espíritus. Descuartizaban las familias para deshilachar sus fuerzas. Mujeres aturdidas por el ruido y la maldad de ver hijos arrebatados y regalados. Gritos, alaridos y súplicas con las que con brazos al cielo le dirigen clemencias a soldados y dioses. Ninguno responde. Los padres aprietan contra sus cuerpos los cuerpos de sus hijos, como en un viril alumbramiento intentan que sea el de ellos esta vez el útero que los proteja. Luchan y se desangran por la fe que los empecina, pero la fe también claudica y son doblegados por la dominación de los avances de la “civilización”.
Todos tus muertos
En el sótano del Museo de La Plata, vivían cautivos en el nombre de la ciencia, prisioneros de la Campaña del Desierto. Tratados como especímenes vivos en exposición, al menos 6 de ellos murieron en esas condiciones. El colectivo de antropólogos GUIA trabaja- entre otras causas-, por la identificación y retiración de los restos humanos de las vitrinas de los museos y su inmediata restitución a sus comunidades de origen.
Gracias al trabajo que lleva adelante el colectivo, se pudieron identificar los restos de 6 de los muertos-esclavos. Todas, muertes dudosas, o causadas por enfermedades curables para la época.
Los prisioneros eran observados por antropólogos europeos, en una especie de zoológico humano , tal como lo definiera Osvaldo Bayer. Además, eran obligados a trabajar en condiciones infrahumanas. Los hombres, en la construcción del museo, y las mujeres, tejiendo piezas que luego eran exhibidas como parte de la “Colección etnográfica”.
GUIAS, Fotografía de la Muestra Prisioneros de la Ciencia. "Una de las tesis que sostenemos es que fue posible el genocidio de la última dictadura cívico militar porque el genocidio de los pueblos originarios quedó impune. Los militares genocidas pensaban que serían como Roca, que iban a tener sus propias estatuas, que iban a ser los héroes nacionales” afirma el colectivo desde su web oficial.
A mi propio entierro fui
Movilizada por esta trágica historia, la artista fueguina Mónica Alvarado crea su obra, el libro-arte que fuera expuesto en la Muestra Colectiva Nacional: Género y Memoria “Para todes, tode” realizada en el Centro Cultural por la Memoria Haroldo Conti.
Libro-arte de Mónica Alvarado. Nidos-altares para la memoria de tres mujeres patagónicas esclavas de la ciencia.
“Es el homenaje a tres mujeres patagónicas prisioneras de la ciencia , que fueron llevadas al Museo y esclavizadas ahí. Eran obligadas a tejer para las colecciones etnográficas y fallecieron en condiciones tremendas. Luego su cuerpo fue despedazado, y sus partes, exhibidas en las vitrinas del Museo. Mi obra está constituida por los retratos de las tres mujeres nativas que soportaron esta tristísima vida dentro del Museo de La Plata. Dos son mapuches tehuelches y una de ellas es tafá, alacaluf. Los retratos los tomé como están publicados en libro Antropología del genocidio. Identificación y restitución de colecciones de restos humanos en el Museo de La Plata, editado por el colectivo GUIAS”.
La artista y un altar que nace en las tripas de un bosque-arte.
Los retratos están instalados dentro de unos pequeños nidos creados por aves del Bosque Yatana, bosque-arte, rescatado de la extinción por la artista en Tierra del Fuego. “En el libro-arte incorporo estos nidos producidos por los pájaros del bosque . Siento que la obra es un altar, que intenta desde el campo del arte generar una simbología de respeto de paz y de amor para estas tres mujeres que les tocó vivir esa tristísima realidad.Hay muy poca información acerca de la historia de vida de ellas. De los 1000 restos humanos que están en el Museo , se conoce la historia de menos de 100. Sólo menos de 100 cuerpos tienen identificación, nombre y apellido”.
En los nidos los pájaros descansan su vuelo libre. En los nidos-arte, descansa la memoria de una libertad que no fue.
Las muertas de mi libertad
Todavía en nuestro país muchos muertos aguardan ser resucitados . Por medio del arte, por medio de la ciencia. Por medio de la denuncia, por medio del recuerdo. No importa. Importa que importen.
Gestas como la del colectivo Guias y la obra de Mónica Alvarado, nos hablan de un camino posible donde ciencia y arte logran el milagro de la resurrección de los muertos de nuestra libertad.