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Surfear, una excusa hermosa

Joaquín y Julián Azulay son los Gauchos del Mar. Son hermanos, son surfers y son buscadores de historias alrededor del mundo. Cada expedición es un documental y en estos días están presentando “La ola sin fronteras”, el registro antropológico de sus 50 días en las Islas Malvinas.
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Lunes, 29 de abril de 2019 a las 13:06
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Por Carla Barbuto



Hace nueve años, Joaquín y Julián comenzaron la aventura de surfear el mundo y producir documentales: primero fue en el Océano Pacífico americano ("Gauchos del Mar"), luego en el sur de Argentina y Chile y la Isla de los Estados (“Tierra de Patagones"), también en la hermosa Tierra del Fuego (“Península Mitre”), Africa y las islas Malvinas (“La ola sin fronteras”).

Entre mates y trajes de neoprene, en medio de las presentaciones de su último documental, Joaquín nos cuenta qué hacen, por qué lo hacen y nos habla de la enorme experiencia que vivieron en las islas.

¿Cómo contás qué son los "Gauchos del mar" a quien no los conoce?

Comenzó como un proyecto de surf de dos hermanos inmersos en la naturaleza y en busca de nuevas culturas, y se fortaleció comunicando temas sociales y ambientales.

Nos comprometimos a hacer de esto un estilo de vida; surfear el mundo interactuando con sus diferentes culturas, aprender de ellas, transmitir mensajes ambientales y compartir un estilo de vida simple, sano y cercano a la naturaleza.

Con la excusa de buscar olas, comenzamos a viajar y nos dimos cuenta que teníamos una parte dormida relacionada a temas sociales, culturales y ambientales.  De esta forma, y sin darnos cuenta, encontramos nuestra pasión por comunicar estos mensajes a través de nuestros documentales.



¿Cómo nació  "La Ola Sin Fronteras"?

El proyecto comenzó en el 2015 con ganas de ir a surfear allá (a Malvinas). Costó varios años de organización, logística y financiación. Desde la sociedad argentina es un tema muy sensible y complejo, y se sabe poco qué hay en las islas. Salimos sin mucha expectativa de lo que podríamos experimentar allá y fue una gran sorpresa su flora y fauna, cultura, olas y muy impactante aún ver las consecuencias que dejó la guerra en los campos de batalla, sectores minados, helicópteros y aviones caídos, y sobre todo los cementerios.

Antes de ir contactamos a dos hermanos locales que son los únicos surfistas de las islas y al decirles que éramos argentinos y que queríamos surfear con ellos, hacer una película y compartir un mensaje de paz y unión a través del deporte y de la naturaleza, nos dijeron que no querían ser parte. A partir de allí se nos puso otro preconcepto, además del prejuicio que tenemos como sociedad al haber tenido una guerra y aún ser un reclamo territorial. Al haber estado 50 días explorando las islas, comprendimos su lado también y pudimos darnos cuenta que desde el lado humano y con respeto, no hay barreras que no puedan ser derribadas.

 





¿Qué cuentan/muestran en este documental?

Surfear y explorar en las Islas Malvinas es muy difícil, se necesitan permisos para acceder a las estancias privadas, los accesos tampoco son fáciles y por eso estuvimos explorando a pie, en camioneta 4x4, en aviones inter-isleños y en velero para poder encontrar olas recónditas. A todo esto hay que sumarle un clima cambiante, en donde hace mucho frío y el viento puede superar los 100km/hr con mucha frecuencia.

Los campos minados están cercados y muy bien señalizados. Dicen que después de la guerra no murió nadie por pisar una mina. La única baja dicen que fue una vaca que se metió en el campo minado y explotó al pisar una mina.



¿Lograron conectar con residentes en las islas a través del surf? ¿Cómo fue la experiencia?

Al principio fue distante, luego no tuvimos relación en las islas. Vieron que no estábamos haciendo un proyecto político (ese era su miedo) y al final se dio un encuentro natural con ellos, mediante olas en una de las playas cercanas a la capital. Fue un gran momento ya que de ambos lados rompimos barreras y soltamos los preconceptos. Luego salimos a comer, a tomar una cerveza en el pub local y nos hicimos amigos. Al día de hoy seguimos hablando y con ganas de volver a compartir olas con ellos.

 

¿Me contás alguna anécdota que sepas que van a recordar de por vida?   

Toda la expedición fue muy fuerte e intensa, y sin dudas la vamos a recordar de por vida.

¿Cómo fue el detrás de escena?

Para ir a filmar a las islas tuvimos que pedir un permiso de filmación al gobierno local. Y para buscar olas, tuvimos que hacer mucha investigación previa, buscar en Google Earth, ver los modelos de marejadas, vientos y a partir de ahí pensar en potenciales olas que podríamos acceder y descubrir. Muchas veces fallamos debido a las condiciones cambiantes y al difícil acceso, pero otras veces tuvimos la suerte de encontrar olas de calidad. Estuvimos 50 días explorando y filmando en las Malvinas.

 

¿Lo van a presentar en la Patagonia?  

Ojalá podamos organizar funciones allá. La Patagonia es una región que amamos y tuvimos la suerte de conocer y filma durante muchos meses en nuestras segunda y tercera películas, Tierra de Patagones y Península Mitre, respectivamente.

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