La goleada sufrida ante Estados Unidos dejó heridas profundas en Paraguay. El 4-1 del debut no solo complicó el panorama deportivo de la Albirroja en el Mundial 2026, sino que también desató una ola de cuestionamientos hacia un equipo que llegaba con grandes expectativas tras una destacada Eliminatoria Sudamericana.
La imagen mostrada por el conjunto guaraní estuvo muy lejos de la que había ilusionado a todo un país. Superado en todas las líneas, sin reacción futbolística y con enormes dificultades para generar juego, Paraguay nunca encontró respuestas ante uno de los anfitriones de la Copa del Mundo y terminó protagonizando uno de los golpes más duros de la primera fecha.
Las críticas no tardaron en aparecer. Desde la prensa paraguaya hasta históricos exfutbolistas cuestionaron con dureza el rendimiento del equipo dirigido por Gustavo Alfaro, que había logrado devolver a la selección a un Mundial después de 16 años de ausencia.
En medio de ese clima de tensión, el entrenador decidió dar la cara y asumir toda la responsabilidad por la derrota. En la conferencia previa al trascendental encuentro frente a Turquía, Alfaro dejó una frase que rápidamente recorrió el mundo futbolero.
"Apoyen a los jugadores. Si tienen que criticar a alguien, critiquen acá. Yo tengo cuero grueso. Tírenme dardos a mí, tírenme tiros a mí, pero a los jugadores defiéndanlos", expresó con firmeza.
Lejos de esquivar el golpe, el entrenador argentino volvió a insistir en que el foco de las críticas debe recaer sobre él y no sobre sus futbolistas.
"Hoy estamos hablando de resultados. Listo, péguenme a mí. Yo soy responsable de todo. Ellos son el valor más preciado que tiene la selección. Cuiden a los jugadores", remarcó.
Incluso, una de sus declaraciones llamó especialmente la atención y despertó interrogantes sobre su futuro al frente del seleccionado paraguayo.
"Termina el Mundial y yo me voy, pero los jugadores van a seguir estando. Son ellos los que van a seguir representando al país", afirmó.
Las palabras de Alfaro llegan en un momento de máxima presión. Paraguay necesita recuperarse rápidamente para no despedirse prematuramente del Mundial. Una nueva derrota frente a Turquía podría dejarlo al borde de la eliminación y obligarlo a depender de otros resultados en la última fecha.
Ahora, con el orgullo herido y la obligación de reaccionar, Paraguay afrontará una verdadera final anticipada ante Turquía. Y mientras los focos apuntan al rendimiento de los jugadores, Alfaro eligió pararse al frente de la tormenta para intentar proteger a un plantel que se juega buena parte de su futuro en la Copa del Mundo.