Una frase demoledora alimentó la polémica que rodea a Julián Álvarez. En esta ocasión fue Christophe Dugarry, campeón del mundo con Francia en 1998, quien atacó al delantero argentino y responsabilizó también a sus asesores por la manera en que se habría comunicado su intención de abandonar Atlético de Madrid.
El eje de su enojo estuvo puesto en el compromiso que debe existir entre un futbolista y la institución que lo contrató. “Cuando tienes un jugador que va por ahí diciendo públicamente cosas así, diciendo, ‘Mira, quiero ir al Barcelona, y básicamente, me importas un carajo, lo siento’, el contrato ya no se respeta, porque esa es una parte del contrato que deben respetar ambas partes”, manifestó.
La controversia tomó fuerza durante la participación del exdelantero en Rothen s’enflamme, programa de la radio francesa RMC. Allí, Dugarry interpretó que Julián Álvarez y su círculo cometieron una equivocación al dejar trascender el interés por Barcelona: “Qué gran error ir por ahí públicamente diciendo que el Barça, mi sueño, es esto, es aquello. Pero incluso si es verdad, cállate. Cállate. Es todo lo que tengo que decir sobre la estupidez del clan de este jugador”.
Lejos de concentrar su cuestionamiento únicamente en el atacante, el francés apuntó contra quienes manejan su carrera y su imagen. “¿Y qué hay de tu séquito, tu equipo de relaciones públicas, tu agente, tu comprador, básicamente todos los que te rodean? ¿Para qué sirven?, ¿Qué significa esta forma de actuar y hablar?”, lanzó, al poner bajo sospecha la estrategia elegida.
El golpe más duro llegó cuando calificó sin filtros el comportamiento atribuido al futbolista y sus allegados. “Creo, y lo siento, que el jugador y su séquito son unos idiotas. ¿Cómo puede declarar así, ‘Quiero irme de tu casa’? ¿Es tonto o qué? La mejor manera de irse no es hacer eso. Es callarse la boca. Sí, cállate, sé modesto, sé inteligente en tu comunicación”, disparó Dugarry.
Pese a la violencia de sus palabras, el campeón mundial no objetó que Julián Álvarez pudiera evaluar una salida del conjunto español. Su planteo fue que cualquier intención de cambiar de club debía administrarse con reserva, evitando declaraciones o trascendidos que pudieran deteriorar el vínculo con Atlético de Madrid.
La repercusión de este ataque agregó todavía más tensión alrededor del futuro de la Araña. Mientras Barcelona aparece vinculado con su nombre, las críticas ya excedieron una eventual transferencia: ahora también pusieron en discusión el manejo público de una situación que podría afectar su relación con el club madrileño.