La espera de más de cinco décadas llegó a su fin para los New York Knicks, pero la histórica conquista de la NBA 2025/2026 terminó envuelta en escenas de caos en distintos puntos de Manhattan. Lo que había comenzado como un festejo multitudinario derivó en disturbios, daños materiales y caos en las calles.
Miles de personas se concentraron en las inmediaciones del Madison Square Garden y Times Square, donde con el paso de las horas la situación se volvió incontrolable. Varios simpatizantes se subieron a semáforos, estructuras de obras y techos de estaciones de subte en medio de la euforia.
Uno de los episodios más delicados ocurrió sobre la Sexta Avenida. Allí, un grupo rodeó un micro escolar estacionado, le arrancó el capó y comenzó a moverlo de forma peligrosa ante la presencia de una multitud que observaba la escena.
Los vehículos de la policía también fueron blanco de los desmanes. Algunos patrulleros sufrieron serios daños, con parabrisas rotos, puertas abolladas y techos deformados luego de que varias personas saltaran sobre ellos.
Frente al creciente descontrol, efectivos de infantería y la división montada intervinieron para dispersar a los grupos más violentos. La respuesta incluyó el lanzamiento de piedras, botellas de vidrio y heladeras portátiles contra los agentes.
Las calles también registraron incendios provocados con montañas de residuos, lo que obligó al despliegue de los bomberos. Tras varias horas de tensión, las fuerzas de seguridad cercaron las zonas más conflictivas y realizaron decenas de detenciones.
La ciudad ya se encontraba bajo máxima alerta por antecedentes recientes: el miércoles anterior se habían producido 56 arrestos y 10 policías resultaron heridos. A pesar del amplio operativo preventivo y los vallados instalados, la celebración por el título terminó superando la capacidad de respuesta de las autoridades.