Ni las disculpas alcanzaron para torcer la historia. Enzo Fernández seguirá al margen en el Chelsea y no estará presente en un partido clave ante el Manchester City, en una decisión que dejó en claro la postura del entrenador Liam Rosenior.
El conflicto venía escalando y tuvo su punto más alto cuando el mediocampista argentino deslizó en distintas entrevistas que su futuro podría estar lejos de Inglaterra, con Madrid como posible destino. En un contexto delicado para el equipo, esas declaraciones no cayeron bien puertas adentro.
La respuesta del club fue inmediata: sanción de dos partidos. El primero ya quedó atrás, pero el segundo se hará efectivo este fin de semana, cuando los Blues enfrenten a uno de los rivales más exigentes de la Premier League.
Enzo intentó bajar la tensión. Habló con el cuerpo técnico, pidió disculpas y buscó dar vuelta la página. Sin embargo, no fue suficiente. “Se disculpó conmigo y con el club. No cuestiono su personalidad”, explicó Rosenior en conferencia, aunque rápidamente marcó el límite.
“Tomé una decisión. Quiero que Enzo tenga una gran carrera, pero el domingo no va a jugar”, sentenció el entrenador, dejando en claro que el castigo se mantiene más allá del arrepentimiento del jugador.
El mensaje no terminó ahí. El DT fue más allá y apuntó a una cuestión de principios: “La gente comete errores, pero no se puede pasar por alto el castigo. Hay valores que debemos respetar para fortalecer al club”.
La situación abre un interrogante sobre el futuro del argentino en Londres. Más allá del episodio puntual, sus propias declaraciones ya habían dejado entrever una posible salida en el próximo mercado de pases.