El título mundial en Qatar marcó el punto más alto de Lionel Scaloni como entrenador, pero detrás de aquella consagración también apareció una consecuencia inesperada. Meses después de levantar la Copa del Mundo con la Selección Argentina, el técnico reveló que sufrió herpes zóster, una enfermedad vinculada a la reactivación del virus de la varicela.
La noticia sorprendió porque llegó después de uno de los momentos más felices de su carrera. Sin embargo, el caso de Lionel Scaloni mostró que incluso una conquista histórica puede venir acompañada de un nivel de presión, tensión y desgaste emocional capaz de impactar directamente en el organismo.
El Dr. Lucio Criado, especialista en Medicina Interna, explicó el cuadro al tomar como ejemplo lo ocurrido con el entrenador argentino. “Hace poco, el director técnico de la Selección Nacional, Lionel Scaloni, contó que tuvo herpes zóster tras el Mundial de Qatar, en un contexto de fuerte estrés y desgaste emocional".
Lejos de tratarse únicamente de una afección asociada a la edad avanzada, el herpes zóster puede aparecer cuando bajan las defensas. Se lo conoce popularmente como “culebrilla” y se produce por la reactivación del virus varicela-zóster, que puede permanecer dormido en el cuerpo durante años después de haber tenido varicela.
En ese sentido, el especialista remarcó la relación entre la exigencia mental y las respuestas físicas del cuerpo. "Esto es un claro ejemplo de cómo situaciones de alta exigencia mental y emocional impactan directamente en el cuerpo".
La explicación médica apunta al estrés sostenido como uno de los factores que pueden debilitar el sistema inmunológico. Por eso, después de meses de competencia, exposición y presión extrema, el organismo puede quedar más vulnerable ante virus que estaban inactivos.
Criado lo detalló con claridad: "El estrés sostenido libera hormonas como el cortisol que deprimen el sistema inmunológico. Cuando las defensas bajan, el virus que estaba dormido encuentra la oportunidad para reactivarse”.
El caso de Lionel Scaloni dejó una lectura que va más allá del fútbol. La consagración en Qatar fue una alegría inmensa para la Selección Argentina, pero también expuso cómo la carga emocional de un proceso tan exigente puede dejar marcas silenciosas en la salud.