Cajones de frutillas, una torta con la camiseta de la Selección Argentina y una pequeña réplica de la “Scaloneta” esperaban a Lionel Scaloni en Pujato. El entrenador regresó a su pueblo después del Mundial 2026 y encontró la puerta de su casa rodeada de vecinos que buscaban agradecerle por el ciclo construido al frente del equipo nacional.
El regalo más original fue un colectivo en miniatura, de un tamaño similar al de un auto de juguete. La pieza llevaba imágenes de Lionel Scaloni y los futbolistas del plantel, y reproducía la “Scaloneta”, el apodo popular con el que los hinchas bautizaron a la Selección Argentina durante la etapa encabezada por el técnico santafesino.
Una torta temática también formó parte de las sorpresas preparadas para su llegada. El diseño estaba decorado con la camiseta albiceleste y fue entregado por una seguidora que se acercó hasta su domicilio. A ese presente se sumaron varios cajones de frutillas y otros obsequios llevados por quienes deseaban compartir unos minutos con el entrenador.
Los pedidos realizados durante esas visitas resultaron tan particulares como los regalos. Lionel Scaloni estampó su firma sobre el yeso de un hincha y aceptó escribir su nombre en la ropa de un caniche. También autografió con un fibrón rojo la puerta y el capot de una Citroneta perteneciente a un vecino, que ya llevaba su imagen incorporada.
Hasta seis veces por día, Lionel Scaloni salió de su vivienda para responder a las personas que aguardaban afuera. Se tomó fotografías, repartió autógrafos y recibió cada presente con paciencia. Aunque también aprovechó para andar en bicicleta y despejarse, el movimiento alrededor de su casa transformó sus jornadas de descanso en una celebración. “Es muy emocionante todo”, reconoció.
El cariño convivió con las dudas sobre la continuidad del entrenador después del torneo. “Hasta diciembre estoy, después seguramente corte”, expresó al referirse al plazo que imagina para tomar una decisión. Sus palabras despertaron preocupación entre los seguidores que desean verlo durante más tiempo al frente del conjunto nacional.
Esa incertidumbre ya había aparecido cuando confesó: “Siento la necesidad de pensar, porque ya no sé si voy a poder hacer algo tan grande como esto”. Mientras evalúa su futuro, los vecinos de Pujato eligieron homenajearlo con regalos sencillos y otros totalmente inesperados. La pequeña Scaloneta terminó condensando el vínculo entre el pueblo, el entrenador y el equipo que marcó una época.