Maxi Salas está ante una situación tan particular como incómoda. El próximo domingo deberá volver al Monumental, pero esta vez con otra camiseta y defendiendo los colores de Independiente Rivadavia. El problema es que, al momento de acordar su préstamo, River y el conjunto mendocino habrían establecido de palabra que el delantero no enfrentaría al Millonario. Y como ese compromiso nunca quedó plasmado formalmente, ahora aparece el gran interrogante: ¿juega o no juega?
¿Enfrentará Maxi Salas al River de Ponzio?
La situación tiene varios condimentos. Salas fue uno de los futbolistas que quedó afuera de los planes de River durante la profunda renovación que realizó el club en su plantel. Después de haber apostado fuerte por su llegada desde Racing, el delantero no logró cumplir con las expectativas y terminó apartado del grupo profesional.
Ante la falta de una transferencia definitiva, la salida fue a préstamo a Independiente Rivadavia por un año, sin cargo y con una opción de compra cercana a los cuatro millones de dólares. Lo que parecía ser una solución para todas las partes terminó convirtiéndose ahora en un verdadero dilema.
En Mendoza, Salas encontró algo que necesitaba: continuidad. Desde su llegada se transformó prácticamente en una pieza fija para Alfredo Berti y actualmente es uno de los principales argumentos ofensivos de la Lepra, que atraviesa un gran momento y lo considera fundamental dentro de su estructura.
Por eso, Berti no tiene ningún impedimento formal para ponerlo como titular el domingo en Núñez. El acuerdo para que Salas no enfrentara a River habría sido solamente verbal y, por lo tanto, no existe una cláusula contractual que obligue a Independiente Rivadavia a dejarlo afuera.
Para River, sería la posibilidad de evitar que un jugador cuyo pase todavía le pertenece pueda enfrentarlo apenas unos meses después de haberlo apartado. Para Independiente Rivadavia, dejar afuera a uno de sus titulares habituales significaría resignar una de sus principales armas ofensivas en un partido de enorme importancia.
Y para Salas también será una decisión especial. El delantero volverá a un Monumental que conoce demasiado bien, pero donde su última etapa no terminó de la manera esperada. Con la camiseta de River disputó 37 partidos y convirtió apenas siete goles, números que no alcanzaron para convencer a los hinchas ni para evitar que quedara relegado en la renovación del plantel.
Ahora podría regresar al mismo estadio, pero como rival. Y si finalmente juega, seguramente tendrá una recepción particular de parte de los casi 85.000 hinchas que se esperan en Núñez.