Hay futbolistas que trascienden los títulos. Franco Baresi fue uno de ellos. Capitán eterno del Milan, emblema de la selección italiana y considerado por muchos como uno de los mejores defensores de todos los tiempos, falleció este viernes a los 66 años, dejando un vacío enorme en el fútbol mundial.
Por estas horas, después que se conoció la noticia, en el barrio de Liniers, su nombre siempre quedará ligado a una de las páginas más gloriosas de Vélez Sarsfield.
Porque para los hinchas fortineros, Baresi no solo fue el símbolo del poderoso Milan de Fabio Capello que llegó a Tokio como amplio favorito en 1994. También fue el rival al que Carlos Bianchi decidió desafiar desde el primer minuto. "Que Baresi se cuide de vos"
La historia la contó años después Omar "Turco" Asad, uno de los goleadores de aquella final, y resume como pocas el espíritu de aquel Vélez campeón del mundo.
Mientras los jugadores del Milan desfilaban con elegancia y una colección de estrellas que parecía imposible de igualar, el plantel argentino escuchaba a Carlos Bianchi en la charla previa. Antes, el Virrey les había mostrado dos videos. Primero, la goleada 4-0 que el Milan le había propinado al Barcelona de Johan Cruyff en la final de la Copa de Europa. Después, un partido en el que los italianos habían jugado mal.
El mensaje era claro: el gigante también tenía puntos débiles. Pero hubo una indicación especial para Asad, que tendría delante nada menos que a Franco Baresi. "Hacele sentir tu presencia, con respeto. Que él se cuide de vos."
El Turco obedeció al pie de la letra. "En la primera que tuve lo tiré a uno de los carteles", recordó entre risas años después. "Bianchi nos hacía sentir los mejores del mundo".
Aquella frase sintetizaba la esencia del entrenador que convenció a un grupo de futbolistas surgidos, en su mayoría, de las inferiores de Vélez de que podían mirar a los ojos al mejor equipo del planeta.
El reencuentro con el capitán
Dieciséis años después de aquella final, el destino volvió a reunirlos. El 1° de diciembre de 2010, como cierre del Año del Centenario, Vélez organizó el Desafío de las Glorias, un partido homenaje entre los campeones del mundo de 1994 y el Milan Glorie.
Más de 30.000 personas llenaron el José Amalfitani para volver a ver a sus ídolos. Esta vez los años habían reemplazado la tensión por sonrisas, pero las camisetas seguían pesando igual.
Roberto Trotta encabezó la salida del equipo de Vélez. Del otro lado apareció Franco Baresi, nuevamente con la cinta de capitán del Milan.
En el banco fortinero volvió a sentarse Carlos Bianchi y sobre el césped reaparecieron Basualdo, Bassedas, el Turu Flores, Pompei, Asad, Costacurta, Cafú, Serginho, Dida y tantas figuras que habían marcado una época. Y, como si el tiempo hubiera decidido detenerse, Vélez volvió a ganar.
Fernando Pandolfi marcó el único gol de la noche y el Fortín derrotó otra vez al Milan, desatando una fiesta que parecía un viaje directo a Tokio.
La muerte de Franco Baresi obliga a recordar no solo al extraordinario defensor que conquistó Europa con el Milan y fue campeón del mundo con Italia. También resignifica aquella gesta de Vélez. Porque vencer a ese Milan ya era una hazaña.
Hacerlo frente al capitán que simbolizaba toda una era del fútbol europeo convirtió aquella noche de 1994 en una de las páginas más grandes escritas por un club argentino.
Y cada vez que se recuerde la frase de Bianchi -"Que él se cuide de vos"- también volverá la imagen de Baresi, el líbero elegante, el líder respetado por todo el mundo, enfrentando a un Vélez que se animó a desafiar a los gigantes y terminó entrando para siempre en la historia del fútbol