El regreso de Julián Álvarez y el esperado debut de Cristian Romero quedaron opacados por una noche negra para Atlético de Madrid. El equipo dirigido por Diego Simeone sufrió una contundente derrota por 3-0 frente a Athletic Bilbao como visitante y comenzó a dejar dudas en una jornada en la que los dos campeones del mundo argentinos volvieron a ser protagonistas.
Después de varios días en los que su futuro fue uno de los grandes temas del mercado de pases, Julián Álvarez volvió a ponerse la camiseta del Colchonero. Sin embargo, Simeone decidió llevarlo de a poco y el delantero comenzó el encuentro en el banco de suplentes, al igual que Cristian Romero, quien esperaba para hacer su debut absoluto con el conjunto madrileño.
El único argentino que apareció desde el comienzo fue Giuliano Simeone, hijo del entrenador. El primer tiempo fue parejo y ninguno de los dos equipos consiguió marcar diferencias importantes. Pero todo cambió de manera inesperada en el comienzo del complemento.
En apenas dos minutos, Athletic Bilbao golpeó dos veces y dejó al Atlético contra las cuerdas. El conjunto vasco aprovechó dos acciones prácticamente consecutivas para recuperar rápidamente la pelota después del saque del medio y convertir, una situación que dejó al equipo del Cholo completamente descolocado.
Con el partido 2-0 y la necesidad de reaccionar, Simeone decidió mover el banco. A los 14 minutos del segundo tiempo mandó a la cancha a Julián Álvarez y Cristian Romero, quienes tuvieron así su estreno en esta nueva etapa del Atlético.
Para Julián, el regreso estuvo acompañado por algunos reproches de los hinchas, después de haber sido uno de los nombres centrales de las especulaciones durante el mercado. Sin embargo, el delantero no se escondió y buscó participar del juego. Incluso tuvo una buena oportunidad para descontar, pero su zurdazo fue rechazado por Unai Simón, arquero del Athletic y de la Selección española campeona del mundo.
El Cuti Romero, por su parte, sumó sus primeros minutos oficiales con la camiseta del Colchonero. El defensor mostró su habitual personalidad y no tuvo una mala presentación individual, aunque el contexto estuvo lejos de ser el ideal para su estreno: Atlético ya estaba abajo en el marcador y nunca encontró los caminos para cambiar la historia.
Cuando el partido llegaba a su final, Oihan Sancet apareció para marcar el tercer gol y sentenciar definitivamente la historia. El 3-0 terminó siendo un castigo contundente para un Atlético de Madrid que nunca logró recuperarse del golpe recibido en el inicio del segundo tiempo.
Así, una jornada que prometía ser especial por el regreso de Julián Álvarez y el debut del Cuti Romero terminó convertida en una dura derrota para Simeone. Los argentinos tuvieron sus primeros minutos de la temporada, pero deberán esperar para festejar: el Colchonero se fue de Bilbao con una goleada difícil de digerir.