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La emotiva historia de Kevin Ramírez: de Lanús a pelear por el título internacional Bridger

El esfuerzo, el trabajo y el respaldo de su familia acompañaron al boxeador argentino hasta una oportunidad que puede marcar un antes y un después en su carrera.

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Sabado, 19 de septiembre de 2026 a las 13:17
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El sueño del argentino

Kevin Ramírez atraviesa uno de los momentos más importantes de su trayectoria deportiva. Desde Cerdeña, Italia, el boxeador argentino se prepara para enfrentar a Jonathan Cogasso por el título internacional Bridger, en una pelea que puede abrirle nuevas puertas dentro del mundo del boxeo. Después de haber competido en Arabia Saudita, el púgil llega a esta instancia con la ilusión de conseguir un triunfo que trascienda el ring.

En diálogo con Infobae Al Amanecer, Ramírez contó cómo vive las horas previas al combate y dejó en claro que, pese a la magnitud del desafío, intenta mantener la calma. “Este combate es una puerta muy grande para mi carrera”, aseguró el argentino, quien destacó además el acompañamiento que recibió de su equipo durante las diferentes etapas de su recorrido profesional.

La historia de Kevin Ramírez comenzó mucho antes de esta pelea internacional. Se acercó al boxeo a los 13 años y realizó su primer combate a los 15. Según relató, fue su padre quien introdujo esta disciplina en la familia. El deportista, que pertenece a una familia de 14 hermanos, también tiene un antecedente muy particular: uno de ellos llegó a conquistar un título mundial.

Antes de instalarse en Italia para este nuevo desafío, Ramírez también tuvo una experiencia particular en Arabia Saudita. Allí recibió una propuesta para competir en la categoría de peso pesado, pese a que habitualmente se desempeña como crucero, división cuyo límite ronda los 90,7 kilos. La diferencia física con algunos rivales era considerable, ya que llegó a enfrentarse a competidores que podían pesar entre 120 y 125 kilos.

“Decidimos con el equipo darle para adelante”, explicó sobre aquella oportunidad. El argentino entendió que aceptar el desafío podía significar un paso importante para su carrera y, según sus propias palabras, el plan terminó dando resultados. “Hicimos las cosas bien y nos fue bien”, señaló al recordar aquella experiencia en Medio Oriente.

Detrás del boxeador profesional también existe una historia marcada por el trabajo desde muy joven. Ramírez comenzó como changador en un mercado frutihortícola de Lanús, donde trabajaba junto a su padre y sus hermanos. “Ahí es donde arrancó todo”, recordó. Con el paso del tiempo también manejó como chofer de Uber y posteriormente ingresó a la recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires, una actividad a la que llegó con ayuda de uno de sus hermanos.

El sueño del argentino

La combinación entre el empleo y el deporte no fue sencilla. Hubo incluso un momento en el que Kevin Ramírez pensó en abandonar el boxeo, pero continuó adelante con el respaldo de su entorno. El púgil destacó especialmente el acompañamiento recibido por parte del gremio de camioneros, que según explicó le permitió afrontar con mayor tranquilidad las exigencias de combinar el trabajo con los entrenamientos.

Actualmente, cuando tiene una pelea por delante, el argentino sostiene una exigente rutina de doble entrenamiento diario. Su jornada comienza temprano: a las siete de la mañana lleva a una de sus hijas al colegio y luego realiza el primer turno. Más tarde regresa a su casa, desayuna y completa una segunda sesión por la tarde o la noche. “Yo peleo por mi familia siempre”, afirmó Ramírez, quien tiene dos hijos y encuentra en ellos su principal motivación.

Frente a Jonathan Cogasso, el argentino buscará quedarse con el título internacional Bridger y dar otro paso en una carrera construida a fuerza de sacrificio. Ramírez aseguró que se siente respaldado por compatriotas que se encuentran en Italia y, cuando le preguntaron si se considera favorito, respondió afirmativamente. “Estamos tranquilos aparte”, sostuvo. El combate será transmitido por Telefe para la Argentina y tendrá como objetivo no solo la conquista del cinturón, sino también llevarle una alegría a su familia y representar al país.

El sueño del argentino

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