La clasificación llegó, pero la tranquilidad todavía está lejos de aparecer en Boca. Después de una noche cargada de tensión en Chile, donde el Xeneize necesitó de los penales para eliminar a O'Higgins y evitar una eliminación que hubiera significado un golpe durísimo para el semestre, Leandro Paredes tomó la palabra y dejó un mensaje tan sincero como contundente.
El capitán no se dejó llevar por el alivio del resultado y puso el foco en el rendimiento colectivo. Mientras sus compañeros celebraban el pase a los octavos de final de la Copa Sudamericana, el campeón del mundo admitió que el equipo quedó en deuda futbolísticamente y que el nivel mostrado está lejos de lo que exige la camiseta azul y oro.
"Hay que levantar el nivel; no estamos conformes, pero lo importante era clasificarnos y lo hicimos", expresó el mediocampista apenas terminado el encuentro. Una frase que resumió a la perfección el sentimiento que atravesó a todo el plantel luego de una serie que estuvo al borde de transformarse en otro capítulo doloroso para Boca.
Las declaraciones de Paredes fueron en la misma línea de las que más tarde brindó Rodolfo Arruabarrena. Tanto el entrenador como el referente del equipo coincidieron en que el objetivo deportivo fue alcanzado, pero que el funcionamiento sigue sin aparecer. "Hay que levantar el nivel, levantar la atención defensivamente que seguramente eso nos llevará a mejorar", agregó el volante, marcando una de las principales preocupaciones del cuerpo técnico.
El mediocampista también reconoció que Boca no logró ejecutar el plan de juego preparado durante la semana. "Quedó claro que sufrimos, pero lo importante era clasificarnos y lo hicimos. No estamos conformes con la prestación que hicimos porque queríamos hacer lo que habíamos planeado durante estos días previos al partido. La idea del entrenador está muy clara y queríamos plasmarla, pero no pudimos hacerlo", analizó.
Lejos de buscar excusas, Paredes dejó en claro que el plantel es consciente de la deuda futbolística que mantiene. "Enojo no. Está el malestar de no hacer el partido que habíamos planificado, pero también es parte de esto. A veces se puede jugar bien, se puede jugar mal, lo importante era clasificar y lo hicimos", concluyó.
Además, el capitán tuvo palabras de respaldo para Tomás Aranda, uno de los jóvenes que más intentó en ataque durante la noche de Rancagua. "Es chico, ha hecho un partido increíble, fue el que nos dio ese ánimo para ir a buscar el partido, porque lo ha hecho realmente muy bien", destacó.
Sin embargo, el juvenil quedó en el centro de la escena al fallar un penal decisivo tras intentar definir con una picada. Sobre esa acción, Paredes eligió protegerlo y enviarle un mensaje de aprendizaje. "Son maneras de patear. Obviamente que cuando se erra se agranda todo mucho más. Él es muy joven y seguramente tendrá que pensar que hay momentos y momentos. Pero no pasa nada, es una manera de patear", explicó.
Boca sigue en carrera en la Copa Sudamericana y salvó una noche que pudo haber terminado en una crisis deportiva de grandes dimensiones. Pero las palabras de su capitán dejaron una señal inequívoca: el resultado alcanzó para avanzar, aunque no para tapar las falencias. El desafío ahora será transformar la clasificación en un punto de partida y no en una simple advertencia postergada.