Sonarán los 10 campanazos en la previa de la pelea de fondo de cualquier velada boxística próxima. El deporte de los puños perdió a uno de sus grandes dirigentes: José “Monito” Ortiz, quien en su etapa como promotor trajo a las más grandes del boxeo argentino, siendo el hacedor de la época dorada del box provincial.
Nacido en Andacollo hace 81 años, encontró desde los 12 años la capital neuquina como su hogar, donde a base de sacrificio, trabajo y honradez, se fue convirtiendo en un ciudadano ilustre, reconocido hace pocos días en la Legislatura provincial. Líder inigualable e impulsor de los valores y el cariño a la familia.
José Ortiz, amante del deporte, principalmente del boxeo, fue boxeador convertido en promotor, donde logró imponer a la ciudad de Neuquén dentro de los principales escenario del deporte de los puños a nivel nacional, llegando a organizar grandes veladas, principalmente en el club Barrionuevo. Destacado por ser el creador de la época dorada del boxeo neuquino con presencias ilustres como Ringo Bonavena y Carlos Monzón, "inaguramos el Gimnasio Gregorio Álvarez con la presencia de el, quedaron 500 personas afuera" recordó en un momento.
Como socio activo y dirigente del Club Independiente, ejerció la presidencia de la Federación neuquina de boxeo en tres periodos, donde se destacó en realizar gran cantidad de festivales en toda la provincia, dándole espacio a las púgiles promesas del ambiente local, e impulsor de la carrera de los grandes Bruno Urra, “Nocaut” García, Yeye y “Pajarito” Hernández.
“Nos llevaba a pelear a todos lados, un fenómeno. El tipo estaba siempre para solucionar los problemas”, lo recuerda Bruno Godoy, quien además señala que “Me deja la tranquilidad que se fue como un grande. Una gran persona. Con humor y positivo”. El creador de la dinastía Godoy tuvo relación desde los 15 años hasta el último día, “nos pasaba a buscar en un Falcón 75 y nos llevaba para algún festival, siempre fueron momentos lindos” sostuvo.
“Hombre de fuertes convicciones políticas, comprometido socialmente, era habitual verlo en nuestra sala de vitalicios donde no pasaba desapercibido con sus anécdotas y su sentido del humor” expresó Gastón Sobisch, presidente del club Independiente, quien también lo recordó como un gran hacedor deportivo, y extraordinaria persona “hasta siempre monito”.
Púgiles de todas las edades, en actividad o retirados, además de promotores, lo recuerda de la mejor manera, siempre dispuesto a colaborar y trabajar para el crecimiento. El boxeo provincial pierde una de sus grandes figuras.