Martín Palermo volvió al centro de la escena, pero esta vez lejos del banco de suplentes. El ex goleador y entrenador rompió el silencio sobre su frustrada llegada a San Lorenzo y dejó declaraciones que no pasaron desapercibidas, con un tiro directo hacia Mauricio Macri que encendió la polémica.
El Titán reconoció que su desembarco en el Ciclón estuvo muy cerca de concretarse y que incluso ya se imaginaba en funciones. “Yo ya estaba con que en dos días estaba entrenando”, confesó en una entrevista radial, dejando en claro lo avanzado que estaba todo.
La ilusión era tal que hasta se proyectaba en el plano internacional. “Estuve en el sorteo de la Sudamericana y por un momento me veía como técnico analizando los rivales y qué equipos me van a tocar”, reveló, mostrando lo cerca que sintió ese salto en su carrera.
Sin embargo, la negociación se diluyó en el tramo final. Palermo evitó profundizar en los motivos, aunque dejó entrever que hubo dudas desde la dirigencia: “Creo que fue parte de la indecisión de ese momento”, explicó sobre una oportunidad que consideraba ideal para dirigir su primer club grande en el fútbol argentino.
Pero el momento más caliente llegó cuando se refirió a los rumores que vinculaban a Mauricio Macri como supuesto sostén económico de su contrato. Lejos de esquivar el tema, el ex Boca fue tajante y lanzó una frase que rápidamente hizo ruido: “Decían que Macri me iba a dar el sueldo, pero no paga ni un café”.
Lejos de cortar ahí, Palermo redobló la apuesta y buscó desactivar cualquier lectura política: “Son cosas que desvirtúan todo, cuando entra la política y empiezan a meter gente. Tengo una amistad con Mauricio, pero todo lo demás es ajeno”, aclaró, marcando distancia de esas versiones.
También hizo referencia a su vínculo con distintas figuras públicas y cómo eso suele generar interpretaciones. “Me invitan, voy, pero cada uno tiene su manera de pensar”, sostuvo, en relación a encuentros que alimentaron rumores en el pasado.
Mientras tanto, el banco de San Lorenzo siguió otro camino y Palermo quedó con la sensación de una oportunidad que se le escapó cuando parecía al alcance de la mano. Una historia que dejó más de una frase picante y una certeza: en el fútbol argentino, a veces el partido más caliente se juega fuera de la cancha.