Liverpool dio un paso firme en la recta final de la Premier League al vencer 3-1 a Crystal Palace en Anfield, en una noche que tuvo de todo: buen fútbol, polémica y una carga emocional especial por lo que empieza a ser la despedida de Mohamed Salah ante su gente. En ese contexto, Alexis Mac Allister volvió a ser una pieza clave en el funcionamiento del equipo.
El mediocampista argentino fue titular y sostuvo el equilibrio en la mitad de la cancha, aportando claridad en la circulación y siendo parte del dominio que los Reds impusieron durante gran parte del encuentro. Con su presencia, Liverpool manejó los tiempos y construyó una victoria que, más allá de un momento de tensión, nunca pareció correr riesgo.
El partido, sin embargo, tuvo un episodio que encendió la polémica. Con el marcador 2-0 a favor del local, el arquero Frederick Woodman protagonizó una atajada clave pero quedó sentido en el suelo. Mientras pedía asistencia, el rebote le cayó a Daniel Muñoz, que decidió continuar la jugada y marcar el descuento para Crystal Palace. La reacción en Anfield fue inmediata: silbidos, protestas y un clima caliente que acompañó cada intervención del colombiano desde ese momento.
Lejos de desordenarse, Liverpool mantuvo la calma y terminó cerrando el partido con autoridad para sellar el 3-1 definitivo. El gol visitante quedó como una anécdota en el resultado, aunque no en la memoria de una noche que tuvo un condimento especial.
Es que todas las miradas también estuvieron puestas en Salah. El egipcio, emblema del club en los últimos años, comienza a transitar sus últimos partidos con la camiseta roja y Anfield ya lo vive como una despedida anticipada. Cada intervención suya fue acompañada por una ovación, en un reconocimiento que trasciende el resultado.
Así, Liverpool sumó tres puntos importantes con un equipo que combina presente y emoción: el talento de Mac Allister en el mediocampo y la historia viva de Salah, que empieza a bajar el telón en uno de los escenarios que lo convirtió en leyenda.