Boca empezó a resolver una de las principales preocupaciones que tenía de cara a la próxima temporada. Mientras el equipo sigue planificando su futuro y espera la recuperación de Agustín Marchesín, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme avanzó por un arquero de jerarquía y ya tendría todo acordado para sumar a Álvaro Montero.
Aunque resta la oficialización, el colombiano habría llegado a un acuerdo de palabra para convertirse en nuevo jugador del Xeneize una vez que finalice su participación en el Mundial 2026 con la selección de Colombia.
La búsqueda de un arquero era una prioridad absoluta para Rodolfo Arruabarrena. La lesión ligamentaria de Marchesín dejó al descubierto una zona sensible del equipo y obligó a Boca a salir rápidamente al mercado para incorporar experiencia y seguridad bajo los tres palos.
En ese escenario apareció el nombre de Montero, que viene de destacarse en Vélez durante el último semestre. El arquero de 31 años se adueñó del puesto en el Fortín, desplazó a Tomás Marchiori y terminó convirtiéndose en una de las figuras del equipo gracias a sus actuaciones y regularidad.
Su rendimiento despertó el interés de varios clubes, pero fue Boca el que avanzó con mayor decisión. La operación rondaría los cuatro millones de dólares por la totalidad del pase, una cifra importante que refleja la confianza que la dirigencia depositó en el colombiano para defender el arco azul y oro.
En Liniers no tenían intenciones de desprenderse de uno de sus futbolistas más confiables. Sin embargo, la propuesta económica y la posibilidad de dar el salto a uno de los clubes más grandes del continente terminaron inclinando la balanza.
Montero llegará con recorrido internacional, experiencia en competencias de alto nivel y actualidad mundialista. Actualmente integra el plantel de Colombia en la Copa del Mundo, donde es una de las alternativas detrás de Camilo Vargas.
Antes de decidirse por el colombiano, Boca analizó otros nombres importantes para el puesto. Entre ellos aparecieron Gerónimo Rulli, Sergio Rochet y Nahuel Losada, pero finalmente la dirigencia y el cuerpo técnico coincidieron en que Montero reunía las condiciones ideales para asumir el desafío.
La idea es que, una vez concluido el Mundial, el arquero se incorpore a la pretemporada y firme un contrato por cuatro temporadas. De no surgir imprevistos, Boca ya tiene al hombre elegido para custodiar el arco de La Bombonera en una etapa que promete cambios y nuevos desafíos.