En la que es una transferencia sin precedentes en el fútbol argentino, River rompió una marca al desembolsar 20 millones de euros por la llegada de Thiago Almada. El desembarco de uno de los futbolistas más que jugó el pasado Mundial con la Selección Argentina será la operación más costosa de la historia del mercado local, marca que ya había superado con la adquisición de Ángel Correa pero volvió a superar en este mismo mercado.
El conjunto de Núñez acordó con Atlético de Madrid la adquisición del 100 por ciento de la ficha del volante ofensivo por una cifra que 20 millones de euros, en total unos 23 millones de dólares. La contratación de Almada marca un nuevo hito para River, que en los últimos años protagonizó varias de las operaciones más impactantes del continente. El mediocampista de 25 años llega después de consolidarse en Europa y de haber formado parte del plantel campeón del mundo en Qatar 2022, un detalle que potencia aún más la magnitud de su desembarco.
La inversión supera la que hasta ahora encabezaba el ranking millonario: la mencionada llegada de Correa, por alrededor de 15 millones más otros tres en bonus, la del colombiano Kevin Castaño, adquirido en 2025 por cerca de 14 millones de dólares, y la histórica llegada de Lucas Pratto en 2018, cuando River desembolsó cerca de 12 millones de dólares para concretar su fichaje desde San Pablo.
La lista de las compras más importantes del fútbol argentino también incluye nombres de enorme peso como Juan Román Riquelme, cuyo regreso a Boca demandó una inversión cercana a los 14 millones de dólares entre préstamo y compra definitiva; Esequiel Barco, adquirido por River por unos 11 millones; y las recientes operaciones por Sebastián Driussi, Rodrigo Villagra y Alan Velasco, todas superiores a los 10 millones de dólares.
Con la llegada de Almada, River no solo suma talento, desequilibrio y jerarquía para afrontar la Copa Libertadores y los desafíos de la temporada, sino que además envía un mensaje contundente al continente: está dispuesto a competir con las principales potencias de Sudamérica y a realizar inversiones que hasta hace pocos años parecían imposibles para el fútbol argentino.