San Lorenzo de Almagro volvió a tocar una de las fibras más sensibles de su historia. Después de años de lucha, marchas, promesas y negociaciones, el club confirmó que recuperó la totalidad de los terrenos históricos de Boedo y el sueño de la vuelta al barrio quedó más cerca que nunca.
La dirigencia azulgrana anunció en las últimas horas la incorporación de los últimos 8.345 metros cuadrados ubicados sobre Avenida La Plata, un paso decisivo para avanzar definitivamente con el futuro estadio en Tierra Santa. El acuerdo se selló mediante un convenio de usufructo gratuito con la Corporación Buenos Aires Sur y fue celebrado como un verdadero triunfo institucional.
Por qué este martes 26 de mayo es un día histórico para San Lorenzo
“Hoy es un día histórico”, aseguró el presidente Sergio Costantino durante la conferencia realizada en el estadio Pedro Bidegain, donde se oficializó una noticia que movilizó al mundo azulgrana.
No se trata solamente de ladrillos y terrenos. Para San Lorenzo, Boedo representa identidad, pertenencia y memoria. Es el barrio donde nació el club y del que fue arrancado durante la última dictadura militar, cuando el Viejo Gasómetro desapareció para darle lugar a un supermercado. Desde entonces, la vuelta se transformó en una bandera cultural y emocional para generaciones enteras de hinchas.
El camino de la Vuelta a Boedo
El camino no fue sencillo. La recuperación total de los terrenos llega luego de más de tres años de negociaciones y se convierte en uno de los avances más importantes desde la aprobación de la Ley de Restitución Histórica impulsada por socios e hinchas en 2012.
Ahora, el desafío será convertir el sueño en realidad. El proyecto contempla la construcción de un estadio multipropósito pensado no solo para el fútbol, sino también para actividades culturales, deportivas y sociales abiertas a toda la comunidad. Además, incluye espacios verdes, ampliación de escuelas, playones recreativos y nuevas propuestas para el barrio.
Desde el club remarcaron que ya se realizaron estudios de impacto urbano y reuniones con vecinos para analizar la circulación y el funcionamiento de la zona. La idea es que el nuevo estadio no sea únicamente una cancha, sino también un punto de encuentro para Boedo.
El convenio firmado también establece una condición clave: si en un plazo de diez años no se ejecuta al menos el 20% de la obra proyectada, San Lorenzo deberá devolver los terrenos recuperados. Según explicó la dirigencia, esa cláusula fue impulsada por la propia institución para garantizar la continuidad del proyecto y evitar futuras demoras.
Mientras tanto, en Boedo la ilusión ya volvió a encenderse. Porque para el pueblo azulgrana, la vuelta dejó de ser una promesa lejana y empieza a sentirse cada vez más real.