En un duelo cargado de necesidades, San Lorenzo encontró el desahogo que tanto buscaba. El Ciclón derrotó 1-0 a Talleres de Córdoba en el Nuevo Gasómetro y sumó tres puntos fundamentales para comenzar a dejar atrás el mal momento que atraviesa en el Torneo Clausura. Mientras aguarda por el esperado regreso de Rubén Darío Insúa, el conjunto azulgrana mostró una imagen más competitiva y logró quedarse con una victoria que vale oro.
El equipo dirigido de manera interina por Walter Perazzo asumió el protagonismo desde el inicio y fue el que más intentó durante gran parte de la noche. Del otro lado estuvo una Talleres golpeada por los malos resultados y que tampoco pudo levantar cabeza en el estreno de Omar De Felippe como entrenador.
El primer tiempo fue intenso y entretenido. Ambos equipos tuvieron aproximaciones, aunque les faltó claridad en los últimos metros para romper el cero. San Lorenzo insinuó más, especialmente a través de la movilidad de Facundo Farías, quien volvió a mostrar destellos de la calidad que lo convirtió en una de las incorporaciones más importantes del mercado.
Ya en el complemento, el partido comenzó a inclinarse definitivamente para el lado azulgrana. La expulsión de Matías Galarza por doble amonestación dejó a Talleres con diez jugadores y obligó a los cordobeses a replegarse aún más cerca de su arco.
San Lorenzo aprovechó el envión y encontró el gol a los 17 minutos de la segunda etapa. Tras una pelota parada y una serie de rebotes dentro del área, Alexis Cuello apareció en el lugar indicado para empujar la pelota y marcar el 1-0 que terminaría siendo decisivo. El delantero volvió a responder en un momento clave y confirmó una vez más su condición de goleador del equipo.
A partir de la ventaja, el Ciclón manejó mejor los tiempos del encuentro y controló a una Talleres que, pese a estar obligada por el resultado, nunca encontró los caminos para llegar con claridad al empate.
La victoria representa mucho más que tres puntos para San Lorenzo. Significa un respiro en medio de semanas turbulentas, una alegría para su gente y una señal positiva de cara a la llegada de Insúa, quien aparece en el horizonte como el hombre elegido para encabezar la reconstrucción futbolística del club.
Con Farías mostrando un nivel alentador, Cuello manteniendo su cuota goleadora y una mejora colectiva en el rendimiento, el Ciclón volvió a sonreír en Boedo. Del otro lado, Talleres se fue con las manos vacías y con un estreno amargo para Omar De Felippe, que tendrá mucho trabajo por delante para sacar a la T de la crisis futbolística que atraviesa.