El fútbol argentino fue escenario de una despedida diferente, en la que las emociones le ganaron al resultado. Javier Uziga disputó su último encuentro como árbitro asistente durante el triunfo de Gimnasia y Esgrima La Plata por 2-1 frente a Belgrano y, cuando terminó el partido, protagonizó un momento que llamó la atención de todos: corrió hacia su esposa y la recibió con un apasionado beso en pleno campo de juego.
La escena ocurrió en el estadio Juan Carmelo Zerillo, después del pitazo final. Allí lo esperaba Mariana De Almeida, su compañera de vida y también colega dentro del arbitraje. Ambos se abrazaron y se besaron frente a las cámaras, en una celebración que resumió los años de esfuerzo, acompañamiento y experiencias compartidas alrededor de una misma pasión.
La historia de amor entre Uziga y De Almeida comenzó en 2007, cuando ella daba sus primeros pasos en el arbitraje y él ya tenía experiencia profesional. Después de siete años de noviazgo, la pareja decidió casarse en 2011. La profesión siempre formó parte de su vínculo, incluso con algunas diferencias propias del oficio. “Nos apoyamos, ayudamos y entendemos, aunque hemos llegado a irnos a dormir enojados por no ponernos de acuerdo en alguna jugada”, reconoció Mariana en una entrevista con la AFA.
Pero Mariana De Almeida también construyó una trayectoria destacada. Fue la primera mujer en integrar una terna arbitral en la Copa Libertadores, durante el encuentro entre Racing y Nacional de Montevideo. Además, participó de un Mundial de Clubes masculino, los Mundiales femeninos de Canadá 2015 y Francia 2019, el Mundial Sub 20 de Japón 2012 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
Por su parte, Javier Uziga comenzó su formación en 1998 en la Asociación Argentina de Árbitros y se incorporó a la AFA en 2007. Un año después llegó su debut en Primera División. Durante su recorrido participó de Superclásicos, partidos de Copa Libertadores y Eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018. También integró la terna de la Promoción entre River y Belgrano en 2011 y la final de la Copa Argentina 2015 entre Boca y Rosario Central.
Antes de su último compromiso, el asistente había compartido un mensaje de agradecimiento en sus redes sociales: “¡Se viene el último partido en cancha! Con la felicidad de haber realizado este recorrido con mucha gente linda! Agradecer a toda mi familia que me acompañó. ¡A los amigos que siempre están! A los clubes, a los jugadores, a los compañeros, ¡a la AFA!”. También recordó especialmente a Churri, Santy y Milo, a su mamá y a su papá, Santiago Norberto Uziga, desaparecido durante la última dictadura militar.
Aunque ya no volverá a desempeñarse dentro del campo de juego, su vínculo con el arbitraje continuará. Javier Uziga fue designado como AVAR para la final de la Primera Nacional 2026 entre Godoy Cruz y Tristán Suárez, prevista para el 15 de noviembre en Córdoba, con Nicolás Ramírez como árbitro principal. Así, su despedida tuvo un cierre inolvidable: una carrera de más de dos décadas, una familia que lo acompañó y un beso que terminó convirtiéndose en la imagen más emotiva de la jornada.