La previa de la semifinal entre Boca Juniors y Vasco da Gama sumó un episodio de tensión en Río de Janeiro. Durante la madrugada de este martes, hinchas del conjunto brasileño lanzaron fuegos artificiales frente al hotel donde se encuentra alojado el plantel xeneize, en un intento de alterar el descanso de los futbolistas antes de la revancha en el estadio Maracaná.
El hecho quedó registrado en un video que refleja el clima de una noche cargada de expectativa. Este tipo de acciones suele aparecer en las horas previas a encuentros determinantes en Brasil, donde los simpatizantes locales apelan a los estruendos y la pirotecnia para incomodar a los equipos visitantes antes de saltar a la cancha.
El conjunto argentino afrontará un desafío complejo: deberá revertir el 1-0 sufrido en la ida para avanzar a la final de la Copa Sudamericana, un objetivo que no consigue desde 2005. Además, buscará quebrar una estadística adversa, ya que su última victoria en territorio brasileño fue el 2 de diciembre de 2020, frente a Internacional, en Porto Alegre, por la Copa Libertadores.
Desde aquel triunfo, Boca acumula 11 encuentros sin ganar en Brasil. Sin embargo, en esta misma edición de la Sudamericana consiguió eliminar a San Pablo en el Morumbí, por los cuartos de final, un antecedente que alimenta las expectativas de cara a una serie que todavía tiene mucho por definir.
Una de las principales incógnitas del equipo pasa por Leandro Paredes. El capitán se recupera de un desgarro de grado II en el isquiotibial derecho, sufrido ante Instituto, pero su evolución fue más rápida de lo esperado. La decisión sobre su presencia desde el arranque o en el banco dependerá del cuerpo técnico encabezado por Rodolfo Arruabarrena. También podría regresar Alan Velasco, quien pelea por un lugar con Sebastián Villa, mientras que Miguel Merentiel tendría chances de reemplazar a Enner Valencia.
Por su parte, Vasco da Gama llega tras caer por 1-0 ante San Pablo en el Brasileirao, un resultado que puso fin a una racha de siete partidos sin derrotas. El equipo ocupa el puesto 15, con 35 puntos, y todavía debe mirar de cerca la pelea por la permanencia: está a tres unidades de la zona de descenso y a cuatro de los puestos que otorgan clasificación a la próxima Copa Sudamericana. En la formación, la duda principal es Paulo Henrique, quien salió lesionado durante el entretiempo del último encuentro.
La sede también fue motivo de controversia en la previa. Vasco solicitó disputar la revancha en el Maracaná, debido a que su estadio, São Januário, no reúne los requisitos exigidos por la Conmebol para esta instancia. Tras una disputa judicial, la Justicia de Río de Janeiro falló a favor del club brasileño y confirmó el escenario para el encuentro decisivo.
Con las tribunas preparadas para recibir a una multitud, se espera la presencia de unos 70.000 hinchas brasileños y alrededor de 4.000 simpatizantes de Boca. En ese contexto, el episodio de la pirotecnia frente al hotel xeneize elevó la tensión antes de una revancha en la que estará en juego el pase a la final continental.