El mundo político no será el mismo después de 2023. Lo que comenzó en 2001 con el reclamo popular que se tradujo en el "que se vayan todos", pasó a un hastío que hizo emerger a un outsider que definirá con el oficialismo nacional la presidencia en el balotaje del próximo domingo. Y en esta mezcla rara, los dirigentes políticos y sindicales intentan reacomodarse. De esta menera se puede entender la disputa abierta entre el gobernador electo Alberto Weretilneck y el ahora Secretario General de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar.
La relación entre ambos supo pasar por diferentes estados. En la primera gestión del cipoleño en la gobernación, después de la muerte de Carlos Soria, estaba todo mal. Weretilneck no reconocía a ATE dentro de la Mesa de la Función Pública, donde sólo tenía participación UPCN con el histórico Juan Carlos Scalesi. El punto de mayor tensión fue cuando Aguiar cayó preso tras los desmanes de la aprobación del Plan Castello en mayo de 2017.
Lejos de amedrentarlo, el dirigente sindical salió favorecido, fue recibido por una multitud cuando quedó libre y en ese momento comenzó a posicionarse a nivel nacional. "Si no puedes con tu enemigo, únete a él", dice el refrán, así fue como empezó el acercamiento de Weretilneck para una mejor gobernabilidad. El gremio ganó batallas históricas. La primera, ser parte en las paritarias, y después cada demanda fue escuchada y solucionada. Se acabaron las horas cátedras y hubo pases a planta permanente firmados por el entonces gobernador.
El diálogo entre ambos existe. Hay buena relación, pero los mensajes hacia afuera evidencian que algo cambió entre ellos. A principio de octubre, después de un paro y corte de puente, Weretilneck fue muy duro en las redes. Prometió que desde el 10 de diciembre, cuando asuma su tercer mandato en el Ejecutivo, "día no trabajado, día no cobrado". Y se justificó: "es la última vez que nos toman de rehenes a todos los rionegrinos y nos dejan sin atención sanitaria, cobrando sus sueldos, guardias y horas extras como trabajado normalmente".
Ya como Secretario General de ATE Nacional, Aguiar también muestra los dientes. Sus laderos en la provincia le marcaron la cancha esta semana al nuevo gobernador. Quien entienda que el paro de porteros que paralizó las escuelas esta semana es una medida contra el gobierno de Arabela Carreras, esta absolutamente equivocado. El mensaje es para la nueva gestión. Aunque este todo bien entre ellos, ahora Aguiar está en una posición mucho más importante y la negociación con el cipoleño deberá ser desde otro lugar.
Weretilneck también envió mensajes. El mismo día que Aguiar asumía en un acto multitudinario en Buenos Aires, el Secretario General Nacional de UPCN, Andrés Rodríguez, llegó a Viedma y un par de días después, Facundo López, mano derecha del gobernador electo, se reunió con Scalesi.
Desde el gremio minimizan las señales. Entienden que nada es casual, pero que se trata de un reacomodamiento. Y destacan que si Weretilneck llega con ideas de ajustar, "se va a poner tensa la relación". Y subrayan el importante poder de fuego que logró ATE al paralizar el sistema educativo con los paros de porteros. Hay dos jornadas más de huelga anunciadas por los de pechera verde para esta semana.
El conflicto con ATE no es lo único que mantiene la atención de Weretilneck. Es que por estas horas su tiempo se divide en el apoyo a su amigo Sergio Massa para que gane el balotaje y la construcción de su gabinete. Y una cosa depende de la otra. Son muchos los nombres que suenan, pero no habrá oficializaciones hasta después del 19-N. Necesita a todos unidos, no es el momento de dejar heridos en el camino que puedan complicar el resultado prometido al candidato de Unión por la Patria.
Massa visitará la región el martes que viene, al mediodía estará en Roca con el peronismo que se alinea con la familia Soria. No está previsto ningún acto, sino reuniones con diferentes personajes de la economía provincial. Luego, a la tarde, Juntos Somos Río Negro será anfitrión del acto en el polideportivo de Cipolletti. Habrá una demostración de fuerza en el distrito más importante que maneja el partido provincial. Es imposible imaginar se puedan juntar Weretilneck y Martín Soria, aunque los dos coinciden -por distintos intereses- en el respaldo al ex intendente de Tigre.
El camino al balotaje muestra fisuras entre los liberales y también en el interior del PRO Río Negro. El conflicto más grave es el del partido FE que le prestó el sello a La Libertad Avanza con la diputada electa Lorena Villaverde, a la que la acusan de hacer maniobras para impedir que el partido gane dos bancas en octubre y de esta manera ser ella la máxima figura de Javier Milei en la provincia. A tal punto que la Justicia investiga el robo de 200 mil boletas que hizo su puntero Ariel Zúñiga (candidato suplente) a José Valla, quien se presentaba para el Parlasur.
El domingo pasado se reunió el PRO, el partido manifestó su apoyo a Milei, pero de la reunión no participó el diputado nacional Aníbal Tortoriello, quien manifestó su neutralidad. Sin nombrarlo, el legislador Juan Martín, le envió un claro mensaje al cipoleño: "no podemos quedarnos cómodos en casa viendo qué pasa". Las diferencias entre ambos parecen irrecuperables y el diálogo es sólo institucional.
En algo tiene razón Martín, ante un panorama tan complejo, con dos modelos de gestión tan diferentes en disputa de la presidencia, nadie puede permanecer ajeno a la definición del próximo domingo. Es que gane quien gane, nada será igual a lo conocido hasta ahora.