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La política que domina en Neuquén, en tiempos de economía distinta

Las coaliciones políticas, con liderazgos fuertes probados en gestión de gobierno, son una evolución natural en el contexto de una economía distinta.

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Neuquén, y la gran región que constituye, de hecho, con la provincia de Río Negro, llega a la mitad del año con un fuerte crecimiento económico, marcado por el extraordinario aporte de la industria petrolera; este factor relevante, y determinante, ha provocado una rápida consolidación de liderazgos políticos muy sustentables, afirmados en la administración de los fuertes recursos, tanto como en la idea general de que hay suficiente consenso social como para mostrar que “lo nuevo”, en Argentina, pasa por dejar atrás la tradición de déficit en las cuentas, justificado (demagógicamente) en una presunta distribución de la riqueza en favor de los más necesitados.

Así como ya no se discute la necesidad de mostrar buenas administraciones, que no gasten más que lo que recaudan, que no se endeuden excesivamente, que apunten al superávit como objetivo deseable, y que sostengan realizaciones concretas en procura de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; tampoco se discuten estos liderazgos políticos, entre otras cosas porque no se observa la necesidad de cambiar algo que está probando funcionar, que está introduciendo, de a poco, casi con cierto rubor juvenil, la noción de que la democracia es mejor si es eficiente, si no se queda en la declamación de grandes palabras y pomposos discursos.

Hay, pues, liderazgos políticos que comienzan a ser fuertes, en los distintos frentes sociales en los que la práctica política puede dividirse y diferenciarse. Por ejemplo, se ha consolidado la construcción de coaliciones antes que la influencia de las estructuras tradicionales de los partidos políticos.

Estas coaliciones funcionan con los partidos como base institucional, pero ampliando el espectro y hundiendo sus raíces en la diversidad que aportan los distintos sectores sociales: es una política con impronta fuerte, afirmada en una economía también distinta respecto de los moldes que creó y usó hasta la extenuación, Argentina, desde la mitad del siglo pasado hasta el presente.

Así, hay una interacción muy dinámica, que se verá con más claridad en el año próximo, cuando lleguen las contiendas electorales: partidos nuevos nacidos de viejas estructuras, partidos creados desde los sindicatos, partidos tradicionales que renuevan sus liderazgos; todo moviéndose en función de lo que ha probado ser eficiente en gestión gubernamental, al amparo de una economía en crecimiento, que otorga una independencia y dinámica que es, ciertamente, novedosa en el país, y muy potente aquí, en esta región de la Patagonia.

En este contexto, los partidos políticos no desaparecen, pero sí se renuevan y transforman. En ese proceso está, en Neuquén, el Partido Justicialista, la UCR, el MPN. Estructuras que hasta hace relativamente poco se medían por cantidad de afiliados y alianzas ocasionales, hoy se aprestan a funcionar dentro de la liquidez del contexto, con flexibilidad y atendiendo a los liderazgos determinantes; están rompiendo el cascarón tras atravesar crisis profundas de representatividad real en los últimos años; y saben, los nuevos dirigentes que trabajan la transformación, que la nueva construcción, en medio de la inédita y circunstancial danza de miles de millones de dólares, requiere de la integración, la asociación, o la complementariedad.

Las coaliciones dominan el contexto de la economía distinta y sus posibilidades: es el caso de La Neuquinidad, liderada por Rolando Figueroa; de Primero Neuquén, liderado por Mariano Gaido. No es algo surgido por arte de magia, sino una evolución natural imbricada en el fenómeno Vaca Muerta. Haciendo una mala comparación, así como se habló, en el siglo pasado, de que el imperialismo era una fase superior del capitalismo, en Neuquén habría que teorizar acerca de que las coaliciones amplias de la política son la fase superior del MPN, cuando tantas orugas se transformaron en mariposas: no magia, sí naturaleza.

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