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El pragmatismo y los detalles en la construcción de Neuquén a Tucumán

Fue muy sugerente la presencia de Figueroa y Gaido en la velada patriótica organizada en Tucumán por el Día de la Independencia.

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La velada patriótica que se organizó en Tucumán, en la casa donde se declaró la independencia de las provincias del Río de la Plata, tuvo doble representación neuquina, la del gobernador, Rolando Figueroa, y la del intendente de su ciudad capital, Mariano Gaido; y, más allá del hecho formal institucional, la sugerencia política es poderosa, porque revela un cuidadoso diseño de los detalles, cuestión que, a veces, importa tanto como los trazos gruesos, cuando se aplican estrategias de construcción.

Los Milei -el presidente Javier, y su secretaria hermana, Karina- no dudan en destacar la importancia de Neuquén en el contexto de la actualidad argentina. Después de abrazar al mandatario neuquino, Milei lanzó un “cómo están empujando, eh”, que alude no solo a Vaca Muerta y su realidad productiva, que pesa en la balanza nacional e internacional, sino también a que ha encontrado en Figueroa un acompañamiento importante en temas necesarios.

Milei no quiere esconder el presente gravitante de Neuquén, y, obviamente, menos aun enfrentarlo. Su construcción político-electoral, rumbo a una reelección posible, se afirma en resultados económicos, pero también en el cuidado de los detalles derivados del pragmatismo, ese concepto que supera límites marcados por el manual ideológico de cada quien: no entender que esto está sobre la escena, es también no entender que gravitará directamente en lo que se haga en materia electoral el año próximo.

La presencia de Gaido, portador también de imágenes poderosas de positivismo gubernamental, ya que la ciudad que gobierna muestra una actualidad de obras de infraestructura impactante, es también un fino detalle, ya que deja el mensaje de unidad con Figueroa, en principio, y también con la estrategia de relación que lleva adelante Neuquén con Nación: no es poco para los planes libertarios locales, que se esbozan apuntándole principalmente al municipio capitalino.

El dúo neuquino con representación institucional en Tucumán, deja también una postal relevante hacia la cocina de la construcción electoral propia, pues Figueroa y Gaido son referentes relevantes, al menos desde la imagen que ostentan, para las internas del MPN, que se realizarán el 23 de agosto: hacia esa fecha se empuja una lista que conjugue situaciones y arme detalles de distribución de los beneficios de pertenecer, con el objetivo de poner en el mismo cauce provincialista a todos los actores posibles.

Esta sintonía pragmática y detallista amalgama las coincidencias y les pone coto a las diferencias, hacia los cuatro puntos cardinales de la política. El gran paraguas abierto para el refugio está a la vista, no es un misterio: nunca antes la política neuquina había puesto tanta cosa concreta en el escenario, tanta construcción real para sacar de allí la metáfora necesaria; y los arquitectos de la obra no se han salido nunca del libreto, desde diciembre de 2023 hasta el presente.

Con los planos en la mano, la gran coalición neuquina avanza. Confrontará con alguna representación libertaria, pero será una batalla de baja intensidad, controlada, tal vez monitoreada directamente desde Olivos y la Casa Rosada, para que no queden daños que puedan resultar inconvenientes a los objetivos mayores.

El arco temporal que une aquella Tucumán de 1816 con esta Argentina del tercer milenio, es muy sugerente. Entonces, se ponía la piedra basal de la emancipación, que permitió construir la primera constitución nacional, en 1853; y comenzar a armonizar bajo la figura de Nación, a las provincias y sus liderazgos locales. Ahora, en 2026, una nueva organización nacional está en marcha, con énfasis, otra vez, en cada provincia; y Neuquén, por muchas razones, está en ese engranaje que gira, todavía con dificultad, moviendo la rueda del progreso.

Así es el contexto general, la obra en plena escritura. Es tiempo de pragmatismo y detalles, porque el objetivo comienza a ser, nuevamente, uno: desarrollar un país llamado Argentina.

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