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En el reloj de la construcción política es la hora de los puentes

Se intensifica la obra pública desde el Estado, con la inversión de 175 millones de dólares, mientras se replican puentes y se crean otros en la construcción política.

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Como se había anunciado desde esta columna, el segundo semestre del año ve intensificar las obras públicas del actual oficialismo político provincial, y, entre sonrisas, se juega con la imagen de “la hora de los puentes”, casi el título de una película, para describir lo que se viene en lo inmediato, que es ampliar lo que está en marcha en la capital neuquina, para realizar obras en sus accesos, que incluirían, si Rolando Figueroa acuerda términos con el rionegrino Alberto Weretilneck, otro puente sobre el río Neuquén, el cuarto en esta cronología de uniones viales con Cipolletti.

Aparecen puentes por todos lados. No es sencillo hacerlos, de hecho, la mayor parte de la historia neuquina transcurrió con pocas realizaciones en este sentido. Para los gobiernos nacionales hacer puentes ha demandado tiempos insólitos, décadas completas, como atestiguan el tercer puente entre Neuquén y Cipolletti, o el puente de la Rinconada, la puerta de acceso a la cordillera sureña neuquina, y otros emprendimientos viales que se prometieron en una época y se terminaron en otra, como si los puentes, entre tantas metáforas, encarnaran el traspaso entre generaciones.

Ahora, Figueroa le ha puesto fecha de inicio a una serie de construcciones elevadas, para eliminar rotondas y otros accesos complicados para el intenso tránsito de esta época, en la zona más densamente poblada de la Patagonia. Las licitaciones se lanzarán entre octubre y diciembre de este año, con los fondos ya establecidos y resguardados: serán 175 millones de dólares, una inversión provincial inédita en obras viales, ya que Neuquén no construía a este nivel desde la época de los gobiernos de Jorge Sobisch, cuando se hizo la primera multitrocha de la ruta 22, la de la ruta 7 a Centenario, el puente Centenario-Cinco Saltos, y la que ahora es actual traza de la ruta 22 por la barda, desde el tercer puente entre Cipolletti y Neuquén, todas obras encaradas desde la provincia con distintos financiamientos.

La hora de los puentes no se queda solo en la construcción concreta, con cemento, hormigón, sino que también se aplica en otras construcciones, desde el oficialismo provincial que lidera Figueroa. Mejor que la grieta, que el abismo que separa, es tender estas posibilidades de unir, aunque sea transitoriamente, ubicando objetivos grandes, de esos que permiten la unión más allá de los enfoques ideológicos o del pragmatismo político de turno.

En este sentido, lo que se ve es una especie de entretejido, como una tela de araña. Estos puentes simbólicos incluyen antes que excluir. Neuquén, desde que Figueroa destronó al MPN liderando un cisma y a la vez una nueva unidad, hace solo tres años, es un ejemplo práctico, a nivel nacional, de confluencia y convivencia de sectores políticos que van desde el más intenso populismo al liberalismo más desenfadado. El nexo entre todos y cada uno es ocupar el poder político provincial y derramar en la sociedad los resultados de una economía en coyuntural auge, la de la industria del fracking, el shale, y la exportación de sus resultados concretos.

Así, Figueroa se permite coincidir y disentir, como conductor de este proceso desde la cúspide del gobierno. Por ejemplo, con el gobierno nacional de los hermanos Milei. En las últimas semanas marcó diferenciación, en el debate parlamentario, en un escenario en el que el oficialismo nacional se complicó solo, poniendo en la agenda algo que le cayó como anillo al dedo a sus opositores. El tema fue hábilmente presentado como la “extranjerización de tierras”, aunque esta calificación no respondiera exactamente a lo que se proponía. El gobierno neuquino no acompañó, y se diferenció con, incluso, un proyecto de ley provincial al respecto. Sin embargo, no se tiró abajo ningún puente: la relación en lo que le importa a Neuquén sigue adelante, vigente, y con buena salud, como se había probado antes durante la visita de la gerente del FMI, Kristalina Georgieva, a Vaca Muerta.

Así, se continúa preparando la puesta en escena electoral, que se espera concretar, con estreno, para dentro de exactamente un año. Se barrunta un operativo complejo, muy diferenciado en lo territorial, con armados entrecruzados para los distintos niveles de la competencia. Los municipios, y la Legislatura, concentrarán, se espera, la mayor cantidad de listas. Será, posiblemente, un show de colectoras importante. El oficialismo, como en la vida real y concreta de los caminos, hará puentes por todos lados, con el objetivo de que todas las sendas conduzcan a un propósito central, que será sostener lo ganado, y aplicarlo a otro mandato de cuatro años.

La sociedad, el gran árbitro en todo este asunto, no se distrae: premiará, como usualmente hace, a quien demuestre resultados, y propósitos a futuro inmediato que coincidan con la agenda de lo más relevante para la vida de cada ciudadano. Si no hay mejora en la calidad de vida, no habrá satisfacción, y eso, en las urnas, siempre es determinante.

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