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Miércoles 22 de Abril, Neuquén, Argentina
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La industria láctea argentina pierde capitales nacionales frente a multinacionales y enfrenta desafíos estructurales

En las últimas tres décadas, las grandes empresas lácteas argentinas cedieron terreno a multinacionales, en un contexto de alta volatilidad económica, presión impositiva y competencia informal que afectan la competitividad del sector.

Por Redacción

Miércoles, 22 de abril de 2026 a las 09:07
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Industria láctea argentina: multinacionales avanzan y empresas nacionales retroceden

La industria láctea argentina experimentó una profunda transformación en las últimas tres décadas, marcada por la desaparición de empresas emblemáticas, la caída de cooperativas históricas y la creciente presencia de multinacionales en el mercado local. Este proceso, que refleja un cambio estructural, se produjo en un contexto de alta volatilidad económica, distorsiones en el mercado y políticas poco favorables para el sector.

Según fuentes del sector, factores como la presión impositiva, la falta de previsibilidad, los controles de precios, los elevados costos laborales y la incidencia sindical de Atilra, sumados a una competencia informal creciente, han contribuido a esta pérdida de competitividad. En palabras de un representante de la industria: “De las 30 empresas lácteas importantes de principios de los 2000 quedan vivas cuatro o cinco que han hecho un poco mejor los deberes. Pero la realidad fue la hostilidad de la Argentina y no la cuestión de los manejos de cada compañía”.

La Junta Intercooperativa de Productores de Leche ya había alertado sobre esta tendencia en un informe que analizó la evolución del sector entre 1994 y 2022. En 1994, las 16 mayores empresas procesaban el 67,4% de la leche del país, porcentaje que disminuyó a 61,8% en 2009 y se redujo aún más a 54,9% en 2021/22. Esta caída evidencia una creciente atomización industrial: menos concentración en grandes firmas y una mayor dispersión en empresas medianas y pequeñas, fenómeno que contrasta con la tendencia mundial, donde la concentración industrial suele aumentar para ganar competitividad.

Las multinacionales en Argentina poseen el 30% del negocio lácteo

En el ámbito internacional, países como Estados Unidos y las principales naciones europeas concentran la producción en tres o cuatro grandes empresas, mientras que en Argentina las firmas grandes representan solo el 30% del mercado, dejando el 70% restante repartido entre unas 700 industrias. Además, la participación de cooperativas en el volumen procesado cayó drásticamente del 45% en 1994 al 6% en 2021/22, mientras que las multinacionales aumentaron su cuota del 11% a más del 40%, impulsadas por grupos como Saputo, Gloria Foods, Savencia, Danone y Nestlé.

Un hito en esta transformación fue la adquisición de firmas familiares como Molfino y La Paulina por parte de la canadiense Saputo, tras la decisión del grupo Pérez Companc de venderlas. Esto consolidó una de las plataformas industriales más importantes del país. Otros casos emblemáticos incluyen la venta de Milkaut al grupo francés Savencia, la salida de Parmalat del país y la adquisición de Ilolay también por Savencia.

Uno de los ejemplos más significativos del deterioro de la industria nacional es SanCor, que llegó a procesar más de cuatro millones de litros diarios y actualmente enfrenta una crisis terminal. Tras años de pérdidas, venta de activos y rescates fallidos, SanCor entró en concurso preventivo en febrero de 2026 y solicitó su quiebra la semana pasada, lo que marca el colapso de uno de los símbolos más fuertes de la producción láctea argentina.

La Serenísima, otra empresa histórica, comenzó a cambiar de manos tras vender un 49% a Bagley, sociedad conformada por Arcor y Danone, y luego cedió el paquete accionario restante a estos grupos. Por su parte, firmas como La Suipachense, Cotapa, Cotar, ARSA y La Lácteo no lograron sobrevivir a la caída de escala, endeudamientos y pérdida de competitividad.

En contraste, algunas compañías lograron crecer apoyadas en la escala, la automatización y una sólida base financiera. Saputo es el caso más claro: incrementó su procesamiento de un millón a más de 3,5 millones de litros diarios, gracias a inversiones en tecnología que aumentaron la productividad por empleado de 800 a 8000 litros diarios. Esta eficiencia industrial se convirtió en una ventaja decisiva en un sector de márgenes ajustados.

Tras años de reinversión en Argentina, Saputo alcanzó un valor estimado de US$720 millones, hasta que en 2026 el grupo peruano Gloria Foods adquirió el 80% de su negocio local por más de US$600 millones. Gloria, con experiencia en mercados regionales complejos, ya participaba en el país a través de Corlasa, especializada en leche en polvo y quesos.

Mientras tanto, numerosas empresas nacionales enfrentan dificultades estructurales. Lácteos Verónica, por ejemplo, atraviesa un punto muerto y adeuda salarios a sus más de 700 empleados desde noviembre de 2025. La sobreproducción y la falta de poder adquisitivo del mercado interno generan un excedente que presiona los precios a la baja y afecta la rentabilidad del sector.

La informalidad es otro problema relevante. Según fuentes privadas, una parte significativa de la producción se sostiene en la evasión fiscal y la competencia desleal, con empresas que comercializan productos lácteos en la informalidad. “El 39% del precio de cualquier producto lácteo son impuestos. Eso incita a la evasión”, señalaron.

Además, durante años el sector estuvo condicionado por controles de precios y restricciones a las exportaciones, especialmente bajo gobiernos progresistas. Un testimonio recordó: “Había que ir a ver al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y llevarle la lista de precios para que el funcionario pusiera los valores. Fueron épocas difíciles porque en un momento había un precio de exportación de US$5000 la tonelada de leche en polvo y Moreno, para cuidar la mesa de los argentinos, puso un precio de corte de US$2100 la tonelada”.

Actualmente, el mapa del sector muestra cuatro grandes grupos consolidados: Gloria-Saputo/Corlasa; La Serenísima con Arcor-Danone; Savencia y Punta del Agua, además de jugadores nacionales como Noal y Tregar. También Adecoagro amplió su presencia, escalando en la cadena de valor con marcas como Las Tres Niñas, adquirida a SanCor.

El sector reconoce que el problema no radica en la capacidad productiva. Argentina cuenta con ventajas naturales excepcionales para la producción láctea, como el espacio, conocimiento, clima templado y abundancia de campo. Según datos del sector, podría producir hasta 30.000 millones de litros anuales, casi tres veces más que los actuales 11.600 millones.

Del total producido, el 70% se destina al mercado interno y el 30% restante se exporta a más de 60 países, con más de 20 productos diferentes, incluyendo leche en polvo, mozzarella e ingredientes lácteos.

Industria láctea argentina: multinacionales avanzan y empresas nacionales retroceden

Sin embargo, el contraste persiste: mientras la demanda global crece y surgen nuevas oportunidades, la industria argentina se debilita. Desde el sector destacan que “el negocio lechero está garantizado que va a seguir; es un negocio con futuro”, aunque advierten que sin un cambio en las condiciones estructurales, el país corre el riesgo de perder más empresas, escala y protagonismo en un mercado donde tiene un potencial destacado.

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