El desarrollo de Vaca Muerta avanza hacia una nueva etapa, donde la infraestructura de transporte y exportación se vuelve determinante. En ese escenario, la empresa regional Trace Group fue adjudicada para participar en tres de los proyectos midstream más relevantes del país: Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), Southern Energy (SESA) y Duplicar Norte.
La incorporación de la firma en estas iniciativas refuerza su posicionamiento dentro del sistema energético y refleja el creciente protagonismo de proveedores locales en obras clave para ampliar la capacidad de evacuación de hidrocarburos desde la Cuenca Neuquina hacia la costa atlántica.
Los proyectos VMOS, SESA y las ampliaciones de Oldelval constituyen la columna vertebral del nuevo esquema exportador. Estas obras permitirán acompañar el fuerte crecimiento de la producción no convencional, eliminando cuellos de botella y habilitando mayores volúmenes de crudo y gas hacia los mercados internacionales.
Desde la compañía destacaron que su participación en estos desarrollos responde a la capacidad técnica construida en la región. “Ser parte de estos proyectos demuestra que las empresas locales están preparadas para afrontar desafíos de alta complejidad”, señaló el área de operaciones.
Con base en Neuquén y Río Negro, Trace Group ha desarrollado una estructura operativa que abarca 11 provincias y más de 35 localidades, con presencia en los principales nodos energéticos del país. Su cobertura supera los 3.500 kilómetros lineales y cuenta con más de 550 colaboradores y una flota de más de 300 vehículos.
Sin embargo, es en Vaca Muerta donde la compañía concentra su mayor actividad. Allí, el 85% de su personal es de origen local y la totalidad de las operaciones de campo está liderada por equipos radicados en la región, consolidando un modelo basado en talento y proveedores de cercanía.
La red de abastecimiento también refleja este enfoque: más de 900 proveedores integran su cadena de valor, de los cuales el 67% son empresas rionegrinas y neuquinas. Este entramado incluye desde talleres y servicios industriales hasta empresas tecnológicas y centros de formación, generando un impacto directo en el empleo y la competitividad regional.
En paralelo, la expansión del midstream no solo implica inversión en infraestructura, sino también en capital humano. Durante 2025, la compañía destinó más de USD 1,5 millones a programas educativos y de desarrollo social, con impacto en más de 1.500 personas entre estudiantes y formación en oficios vinculados a la industria energética.
El avance de estas obras marca un cambio estructural en Vaca Muerta. Si en la última década el foco estuvo en la producción, ahora el desafío pasa por construir la infraestructura necesaria para transformar ese crecimiento en exportaciones sostenidas. En ese nuevo mapa energético, el rol de empresas regionales como Trace Group aparece cada vez más relevante, no solo como proveedoras de servicios, sino como parte activa del entramado productivo que sostiene la expansión de la industria en la Patagonia.