La nueva etapa del desarrollo gasífero argentino tendrá dos ejes centrales: el reemplazo del Plan Gas por contratos entre privados y la ampliación de la infraestructura para procesar y transportar la producción de Vaca Muerta.
Esas fueron algunas de las principales definiciones que dejó la 4° Jornada de Gas Natural y Gas Natural Licuado 2026, organizada por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG).
La secretaria de Energía de la Nación, María Carmen Tettamanti, confirmó que el Gobierno no extenderá el Plan Gas, cuyos contratos vencen el 31 de diciembre de 2028. La funcionaria sostuvo que el abastecimiento deberá organizarse mediante acuerdos comerciales entre productores, distribuidoras, industrias y generadores eléctricos.
“Las distribuidoras, las industrias y los generadores deben entender que el mercado local de gas se desarrollará a partir de contratos privados”, afirmó. Además, anticipó que el Gobierno trabaja en modificaciones regulatorias para que los acuerdos negociados de manera competitiva y transparente sean reconocidos dentro del esquema de abastecimiento.
El objetivo es que las distribuidoras puedan trasladar a la demanda los costos del gas contratado y que los productores cuenten con garantías para planificar sus inversiones. En ese sentido, Tettamanti destacó los cambios incorporados por la Ley 27.828, que habilitó el traslado a tarifas del costo del gas surgido de procesos competitivos.
La funcionaria también defendió el cambio de orientación de la política energética y señaló que el Estado debe concentrarse en establecer reglas previsibles, mientras que las decisiones de inversión y comercialización deben quedar en manos privadas. Entre los desafíos pendientes mencionó el desarrollo del mercado interno, las exportaciones de gas y la ampliación de los sistemas de transporte.
Tratayén, una pieza clave para procesar el gas de Vaca Muerta
La necesidad de infraestructura tuvo un lugar central en la exposición de Oscar Sardi, CEO de Transportadora de Gas del Sur (TGS), quien confirmó que el proyecto de procesamiento y separación de líquidos que la compañía desarrolla en Tratayén ya tiene comprometida el 100% de su capacidad y se encuentra en ejecución.
La iniciativa contempla una inversión cercana a los US$ 3.000 millones y permitirá procesar hasta 43 millones de metros cúbicos diarios de gas. La planta producirá entre 2,8 y 3 millones de toneladas anuales de líquidos del gas natural, destinados principalmente a la exportación.
Según Sardi, las ventas de esos productos podrían generar alrededor de US$ 1.200 millones anuales en divisas, a valores de referencia. El proyecto también tendrá impacto en el empleo, con una estimación de 4.000 puestos de trabajo directos y más de 15.000 indirectos.
La infraestructura conectará Tratayén con Bahía Blanca mediante un poliducto de 577 kilómetros. Allí se instalará una planta de fraccionamiento y almacenamiento para preparar los productos destinados a los mercados externos. Los contratos con YPF, Pluspetrol y Chevron permitieron completar la comercialización de la capacidad prevista.
Para Neuquén, la obra representa una nueva alternativa para agregar valor al gas extraído en la cuenca y aprovechar los líquidos que contiene la producción de Vaca Muerta.
Más transporte para acompañar el crecimiento productivo
Sardi también repasó el avance de la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, que demandará una inversión total estimada en US$ 800 millones. El proyecto permitirá elevar la capacidad de transporte desde los actuales 21 millones de metros cúbicos diarios hasta 35 millones.
Las obras incluyen intervenciones sobre unos 1.000 kilómetros de gasoducto y la incorporación de tres plantas compresoras. La compañía trabaja con el objetivo de completar la ampliación para el invierno de 2027.
El ejecutivo advirtió que la infraestructura de procesamiento será determinante para sostener el crecimiento de la producción de petróleo en Vaca Muerta. Con los nuevos sistemas de evacuación de crudo, entre ellos el oleoducto VMOS, estimó que la Argentina podría superar el millón de barriles diarios en 2030.
Ese escenario también implicará un incremento del gas asociado a la extracción de petróleo. Sardi calculó que podría alcanzar los 40 millones de metros cúbicos diarios, por lo que consideró indispensable contar con capacidad para acondicionarlo y separar sus líquidos.
“Si no instalamos esta planta, difícilmente los productores puedan continuar incrementando la extracción de crudo, porque no habría dónde colocar ese gas”, advirtió.